5 may. 2009

LOS JUGADORES DECLARAN COSAS CIERTAS Y, DESPUES, FANTASEAN

"Todos jugaron para River, menos nosotros. Tuvimos la gran oportunidad de acercarnos a Vélez, pero terminamos jugando para ellos. Nos quedan siete finales que son un Mundial", fue el discurso, que osciló entre la autocrítica y el optimismo, con miras al futuro, en diálogo (del gordito Fabbiani) por La Red. Y eso de que "nos quedan 7 finales" sabemos que es pura cháchara ya que "los siete puntos que lo distancian del puntero son demasiados para un equipo que carece de juego, demuestra falta de jerarquía y escaso espíritu para revertir situaciones adversas" (La Nación, 5-5-09). Este gordito huevón en que se ha convertido aquel "ogro" que compró River, no sintoniza con Radamel Falcao. Sus movimientos no provocan desequilibrio y los rivales lo controlan con facilidad. La nota termina así: Fuera de la cancha, Fabbiani asume responsabilidades, aunque para que River crezca deberá comprometerse también en el juego.