5 abr. 2010

LA PERSPECTIVA DE DIEGO BORINSKY

Ciclo cumplido

Passarella debe tomar una decisión difícil pero imprescindible: Astrada probó todo y el equipo no le responde. Es necesario el cambio de técnico. River no puede perder más tiempo: ya está compitiendo por no descender. 9 Votos Votar93 VisualizacionesImprimir Enviar por e-mail Aumentar tamaño Cambiar tamaño Compartir
 
Ya no hay tiempo ni espacio para otro tipo de interpretaciones. La realidad golpea con crudeza en los pasillos del Monumental: River tendrá que arremangarse como nunca en su historia durante los próximos dos semestres y su objetivo será pelear por no descender a mediados de 2011.
 
Después de su tercera derrota consecutiva, no sólo sigue arrancando último en la grilla de partida de la tabla de promedios que se inaugurará en unos meses, sigo que lo hace cada vez más lejos de sus más inmediatos compañeros de ruta: Gimnasia, Central y Godoy Cruz aprovecharon esta jornada para escaparse tres puntos más todavía.
 
A los fines de la supervivencia, porque en esas aguas chapoteará River ya sin chances de elegir, sumar tres puntos en el próximo choque ante Newell’s valdrán para el equipo exactamente igual que los tres que se pondrán en juego en el superclásico del Apertura. Es decir: River ya tiene que empezar a jugar este nuevo maxi-campeonato de 45 partidos (38 de la temporada más los 7 que restan del actual Clausura) sin dejar nada para más adelante. En ese sentido, Daniel Passarella afronta hoy mismo una encrucijada que le exige determinaciones firmes. Aunque haya dicho que Astrada seguirá en el cargo hasta diciembre (¡cuántas veces es mejor el silencio para no tener que andar corrigiéndose!) y aunque se haya enrolado en las filas de quienes respetan contratos, la sensación es que el ciclo del Jefe no da para más.
 
Si Abelairas pasa de no concentrar cuatro partidos a ser titular y luego a salir en el entretiempo, si la carta más desequilibrante que tiene River (el Keko Villalva) no llega a los 45 minutos por partido, si la idea táctica pasa de ser un 4-4-2 especulativo a un ataque masivo con 4 en el área, y éstas son apenas apostillas de un muestrario de la confusión general, se llega a la conclusión de que el técnico ha perdido totalmente el rumbo. Hay formas y formas de perder. Y desde el mazazo de Boca, River no crea ni dos situaciones de gol por encuentro, ni siquiera entusiasma a sus seguidores aproximándose al área con cierto peligro. Nada de nada. La más pasmosa intrascendencia, sintetizada como nunca este domingo en la “burocracia del pase de 5 metros” de Mauro Rosales. El mensaje ya no llega, es imposible no verlo, la realidad rompe los ojos, y lo peor que puede hacer Passarella es estirar la agonía para desperdiciar los valiosísimos 21 puntos que aún están en juego en este maxicampeonato de 45 fechas.
 
Es un buen tipo Astrada. Quiere al club y asumió en un momento durísimo. Tras un torneo y medio, ha perdido la brújula, se nota en sus bruscos cambios de timón respecto a nombres y esquemas. Aún con este mismo plantel, pero con aire renovado, con otras ideas, ya sea Ramón Díaz ahora, Jota Jota López como interino y Sabella después, o aparezca alguna fórmula que se le ocurra

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