14 may. 2010

LA JUSTICIA CONTRIBUYE AL CAOS GENERAL, HACIENDO COMO QUE NO PASÓ NADA DONDE HUBO UN ASESINATO Y TIROTEOS EN EL CLUB


Un juez cerró una causa contra el ex presidente de River José María Aguilar, los directivos que lo acompañaban y un grupo de barrabravas sospechados de formar una "asociación ilícita" que usaba fondos del club en beneficio propio, al considerar que no se dio por probada la constitución de tal organización, se informó en Tribunales.

Se cree no obstante que el fiscal José María Campagnoli, a cargo de la denuncia inicial e impulsor del caso, apelaría los sobreseimientos dictados ante la Cámara del Crimen porteño, indicaron fuentes judiciales. Ayer, el juez subrogante Alejandro Cilleruelo, a cargo del Juzgado de Instrucción 4, decidió sobreseer a todos los acusados que habían sido denunciados por el presunto desvío de fondos pertenecientes al club "con miras a su sustento personal y al mantenimiento de las actividades delictivas de los integrantes de la denominada 'barra brava', quienes también obtuvieron beneficios para sí", dice el fallo. 


La medida beneficia al ex presidente de River José María Aguilar y a los ex directivos Julio Macchi, Domingo Díaz, Mario Israel, Hernán Córdoba, Darío Santilli, Héctor Grinberg, Héctor Cavallero, Antonio Caselli, Hugo Slipak, Hernán Fabio Díaz, Jorge Carullo, Carlos Ferreyra, Norberto Alvarez, Raúl Valverde, Rodolfo Cuiña, Jorge Alberto Francista, Pablo Singerman, Diego Quintas, José María Basteiro, Santiago Poblet Videla y Rodolfo D'Onofrio, entre otros.

Pero entre los imputados figuraban también los hermanos Alan y William Schlenker, señalados como ex lideres de "Los Borrachos del Tablón" e implicados en la muerte de Gonzalo Acro, otro hincha millonario, y el líder de la facción rival, Hugo Adrián Rousseau

La lista se completa con medio centenar de nombres, detallada por el fiscal Campagnoli a la hora de hacer su requisitoria y la denuncia de los hechos investigados.

Campagnoli denunció la presunta entrega gratuita de entradas por parte del club a los barrabravas que después las revendían en provecho propio, la contratación de esos hinchas en la plantilla del club con sueldos sobrevaluados, el sobreprecio de obras de la sede del estadio y maniobras irregulares en las trasferencias de jugadores del fútbol profesional, especialmente en el pago de las comisiones por estas operaciones.


Más allá de las pruebas expuestas por la fiscalía, el juez Cilleruelo escribió en su sentencia que los imputados no conforman una asociación ilícita, "más allá de la existencia de un grupo numeroso destinado a dirigir los destinos de la institución y aquel otro nutrido de sus componentes autodenominados 'los borrachos del tablón'". Así, para el juez los dirigentes en River no se agruparon para delinquir. Y en el caso de los barras entendió que es contradictorio que operen juntos "dos grupos antagónicos" (como el de Schlenker y Rousseau), máxime cuando esas agrupaciones de simpatizantes tienen como única finalidad liderar la hinchada. 

El fallo rechaza además la posibilidad de la administración fraudulenta, porque, según el juez, "las distintas denuncias que forman parte de esta causa resultan cuanto menos imprecisas y extremadamente genéricas; incluso algunas se limitan a repetir o aportar notas publicadas en los medios periodísticos, lo cual resulta al menos llamativo".

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