16 ago. 2010

HURACAN 0 - RIVER 1 - TODO LO QUE GENERA HOY RIVER ESTÁ ACÁ. INCLUSIVE, EL CAMPEÓN DE 1980 CON LABRUNA (ABAJO DE TODO) - OJO, 2 PARTIDOS NO HACEN TENDENCIA

Cacique Almeyda
No sólo sigue demostrando su vigencia tras el largo retiro; además, es figura y les gana a los competidores por el puesto - Por Claudio Mauri
...Un River inmerso en su peor hora institucional y deportiva le abrió las puertas hace algo más de un año. Parecía una apuesta de riesgo de un club desorientado y abonado a los desatinos. Lo recibió Leonardo Astrada, con quien había compartido enseñanzas y el oficio de volante central desde que apareció en la primera de River. Pero a diferencia de entonces, el de ahora no era tiempo para jugar por la gloria de títulos locales e internacionales, sino para rescatar al equipo del fondo de la tabla.  Sigue con la melena al viento como en su época de pibe, pero los rasgos de la cara lo muestran como un hombre curtido en las batallas de la cancha y de la vida. Se dejó crecer una barba candado y se sujeta el pelo con un trapo que se anuda en la nuca y del que quedan dos tiras colgando. Transmite una imagen algo salvaje: la de un cacique que defiende su territorio a sangre y fuego. 
…El salvataje de River es una tarea de largo aliento. Tan exigente es el desafío que Cappa creyó que con Almeyda no sería suficiente. Por eso aprobó las contrataciones de Acevedo y Ballón, mientras asoma el pibe Cirigliano y espera a Bolatti. Pero el técnico tuvo la hidalguía de reconocer que Almeyda les está ganando el puesto a todos. La receta la dio el propio Almeyda después del 1 a 0 a Huracán: "Juego cada partido como si fuera una final". 
River y Fiorentina llegaron a un acuerdo económico por Mario Bolatti. El club de Núñez pagará 3,5 millones de dólares (1,5 al contado y el resto en cuotas) por el 50 por ciento del pase del volante, además de cederles la prioridad a los italianos por algunos de los juveniles. La diferencia está en el contrato del ex Huracán: en Núñez están dispuestos a pagarle 600.000 por año, mientras que en Fiorentina gana 1,3 millones. Todo depende de que Bolatti resigne sus pretensiones, algo difícil. 
River sumó ante Huracán otro festejo para ilusionarse
River tardó apenas 10 minutos en acomodarse. Los mismos que necesitó el Burrito Ortega para sacudir un inicio eléctrico y dinámico pero sin llegadas. Primero cuando dejó en ridículo a dos defensores sobre la izquierda y se ganó la ovación de los hinchas riverplatenses que coparon Parque Patricios. Luego, cuando habilitó a Funes Mori, en la previa del gol. Porque recibió en la mitad de la cancha y sacó un precioso pase para el delantero, que gambeteó a Quintana, se escapó y envió el centro atrás para la tranquila definición de Affranchino con el arco vacío en lo que fue su segundo grito en Primera. El anterior había sido ante San Lorenzo, en marzo de este año.
El gol simplificó el trabajo del equipo de Cappa. Porque se adueñó de la pelota y, como le gusta a su entrenador, comenzó a manejarla de un lado a otro. Tanto que en una jugada con el sello del tiki tiki, River casi consigue el segundo. Pero el bombazo del pibe Pereyra desde el borde del área se encontró con una brillante respuesta de Monzón.
Mientras tanto, Huracán ofrecía poca resistencia. Algún arrebato aislado del Roly Zárate y poco más. Matute Morales no aparecía y su equipo lo sentía. La magia la seguía aportando Ortega. Como a los 24, cuando la pisó contra dos contrarios y con un pase tan simple pero genial habilitó a Ferrero. Centro y mala definición de Affranchino desde el punto de penal cuando los hinchas millonarios gritaban el segundo.
El buen juego de River se tomó un respiró pasada la media hora. Huracán se dio cuenta y creció. Mejoró sensiblemente porque el ingresado Mariano Martínez - reemplazó al lesionado Nieto- le dio más presencia ofensiva al local. Se juntó con Morales y crearon una buena sociedad. A los 39, y producto de una combinación entre ambos, Huracán tuvo la mejor. Martínez la armó, hizo una pared con el enganche y entró al área con pelota dominada. Pero definió suave y a las manos de Carrizo. River también tuvo su chance antes del descanso. Pero Affranchino no le dio la dirección correcta a un tiro libre en forma de centro que envió Buonanotte.
Huracán empezó mejor en el reinicio. Porque Montiglio comenzó a complicar a Arano, pero también porque River no era el mismo de los primeros cuarenta y cinco. El ex Atlético Tucumán avisó a los 4 con un tiro débil que Carrizo contuvo sin problemas. Respondió la visita: Ortega para Buonanotte y un remate bajo que Monzón rechazó al tiro de esquina.
Lentamente, y gracias al juego asociado, River comenzó a crecer. Con Ortega y Buonanotte como abanderados, otra vez. Pero al prolijo andar riverplatenese le faltaba contundencia en los metros finales. La diferencia que había en la cancha no estaba reflejada en el marcador. River estaba varios cuerpos arriba de Huracán. Pero la historia cambió a los 26, cuando Laverni le mostró la roja a Ortega por un codazo sobre Brítez Ojeda.
El Globo aprovechó el hombre de más y acorraló al equipo de Cappa. El pibe Orlando se comió el empate debajo del arco tras un tiro de esquina. Los últimos quince minutos fueron un monólogo del Globo. Tuvo la pelota pero ninguna idea. Entonces todo era a puro centro. El peruano Ballón entró por Funes Mori con un único objetivo: aguantar el resultado y darle una mano a Almeyda. En el final, River ya se defendía con todos sus jugadores y el arco de Monzón estaba a kilómetros de distancia. Caruso, que había ingresado por Buonanotte, era un espectador.
Con el pitazo de Laverni llegó el alivio para River. Porque ganó dos partidos seguidos y tiene puntaje ideal. Porque, por pasajes, demostró el fútbol que su técnico pregona. Porque ganó con justicia y sumó un nuevo motivo para ilusionarse.
Sube por todos lados
Fin de semana feliz para Cappa, recibido como ídolo en Parque Patricios. River jugó un buen PT, ganó y es uno de los cinco líderes. Además, con este arranque ya les descontó varios puntos a los que pelean por el promedio. Así, sueña en grande.
Y de repente River es Aruba. Ese equipo que hace apenas quince días era toda una incógnita, que penaba para ganar partidos amistosos y que comenzaba la peor temporada de los últimos 30 años, es ahora el River de siempre. El que lustra su chapa de candidato eterno por más que ni siquiera su entrenador se haga cargo. El equipo de Cappa metió dos triunfos al hilo, es uno de los punteros del campeonato, se acerca a sus rivales en la lucha por la permanencia y de a poco comienza a generar una nueva imagen. River sube, sube por todos lados…
En aquella fría noche de Salta en la que el equipo de Cappa apenas igualaba con Juventud Antoniana y se quedaba con la Copa de Invierno, se comenzaba a gestar un nuevo equipo. Con Ariel Ortega y Matías Almeyda como abanderados, Cappa le fue dando su impronta para llegar a un debut con victoria ante Tigre y ahora seguir la fiesta ante Huracán. Y la alegría del Millonario tiene sustento, ya que el equipo jugó un primer tiempo para ilusionar a sus hinchas, los mismos que antes miraban con más atención la tabla de abajo y ahora ya piensan como lo marca su historia. El Millonario jugó los mejores 45 minutos del semestre, con buena rotación de pelota, haciéndose fuerte en el medio y mostrando buen juego en ofensiva. Un River que recupera la confianza, que muestra a Funes Mori en una función más colectiva, participando del circuito futbolístico y demostrando que de a poco la camiseta comienza a sentirse menos pesada. Affranchino se acomodó al esquema de Cappa y el Pelado Almeyda le da la razón a Cappa cuando le cuelga la chapa de referente. River cambió de aire y por mérito propio, ahora depende de sí para mantenerse.
Fue un fin de semana de ésos que se dan pocas veces. River delira con un presente que moviliza multitudes. El pueblo Millonario reventó la popular del Tomás Ducó y despidió con una ovación a su equipo. Y para que la fiesta sea completa, River goza con el presente traumático de Boca. Tanto en los escritorios como en la cancha, donde el equipo de Borghi sigue sin poder hacer pie. Y el gran artífice de este presente también tuvo su premio. Angel Cappa le está dando su fisonomía a River, le está sacando la presión de pelear por cosas a las cuales no estaba acostumbrado y mientras tanto disfruta de su presente. En la cancha de Huracán fue recibido como un ídolo, la gente del Globo no se olvida de su paso por el club y le dio una muestra de afecto poco habitual, dejando por sentado de que lado están a la hora de tomar posición en su pelea con el presidente Quemero, Carlos Babington. Todo redondo para Angel, quien se encarga cada vez que puede de no levantar demasiado el nivel de expectativa: “River no tiene ninguna chapa”, repitió hasta el cansancio luego del partido. Sin embargo el propio Cappa sabe que resulta una frase de ocasión, ésas a las que Angel no está acostumbrado. La realidad indica que River cambió, que su banda roja ahora reluce y que de a poco todos lo ponen como el equipo a vencer.
River sueña, Cappa disfruta y sus hinchas deliran. En Núñez todos están en alza y suben por todos lados…
River estaba para golear y terminó a puro aguante
comentario: LEONARDO PELUSO
River mostró todo lo que necesita un equipo para ser candidato. Juego, circulación, precisión, volantes que se hacen delanteros, delanteros que saben salir para poder entrar y un enganche que da clase de como manejar los ataques. Pero nunca consiguió hacer que esas preciosas cualidades tengan continuidad en los 90 minutos. Así los lujos y la clase de fútbol que volaron libres en el primer tiempo y que le dieron la ventaja justa y escasa, ni siquiera asomaron en la parte final del partido.
Entonces cuando la historia empezaba a ensombrecer la tarde apareció la otra cara de este equipo y los que brillaron fueron los encargados de marcar, embanderados en Jonatan Maidana y Matías Almeyda. Por esa razón, hasta con un jugador menos, River logró mantener la ventaja sin sufrir demasiado y con un Juan Pablo Carrizo que no necesitó hacer nada espectacular para bancar el arco invicto. Con ambas versiones por separado en cada tiempo, el equipo de Angel Cappa ganó de nuevo por la mínima demostrando que puede jugar bastante mejor que lo que ofreció ante Tigre. Ahora debe saber que tendrá que superarse a si mismo si quiere que los triunfos no terminen siendo tan maltratados.
El primer tiempo de River fue de lo mejor en varios meses. Cappa cambió mucho el equipo para esta fecha; se vio que fue un acierto volver a un 4-3-1-2 y que también fue un desacierto el ensayo de la fecha inicial donde también ganó pero con otra envoltura muy diferente. Los ingresos de Pereyra y Affranchino por las bandas fueron para el aplauso. Además de ser ellos dos importantes en el juego, levantaron mucho el nivel de Ortega de enganche, de Funes Mori en la punta con mucha descarga y del Pelado Almeyda que no se sintió tan sólo y cuando la recuperaba siempre tenía alguno cerca con quien jugar.
Por eso en el primer tiempo más allá del gol de Affranchino tras una jugada majestuosa de Funes Mori saliendo, entrando y tirando bicicleta en el área grande, River se desplegó como un atlas de paisajes de gran juego. Pereyra, por izquierda bien abierto tuvo dos jugadas que no pudo definir. Affranchino, por la derecha llegó con chances un par de veces y con toda claridad. Buonanotte que no jugó bien pudo haber acertado. Ortega que manejó al equipo como un enganche de lujo fue un libro abierto. Esa ventaja mínima fue pura falsedad tras 40 minutos sin desperdicio.
Pero en la parte final del primer tiempo se empezó a caer River. Huracán metió a Martínez y el equipo terminó con otra actitud en la primera parte, algo que confirmó en la segunda parte con una la levantada en el juego. Pero no llevó ese mejor andar a la zona donde se ganan los partidas. En el área de River, el Millo siguió siendo dueño absoluto de la acciones. Almeyda metió su hidalguía unos metros atrás y con Maidana de ladero bancaron a puro corazón los intentos de un Globo que no pesó cuando tuvo que olfatear de cerca el gol.
Con la expulsión de Ortega la cosa se complicó más para River porque si el jujeño seguía las contras hubieran sido más letales.
River mostró todo lo que necesita un equipo para ser candidato. Juego, circulación, precisión, volantes que se hacen delanteros, delanteros que saben salir para poder entrar y un enganche que da clase de como manejar los ataques. Pero nunca consiguió hacer que esas preciosas cualidades tengan continuidad en los 90 minutos. Así los lujos y la clase de fútbol que volaron libres en el primer tiempo y que le dieron la ventaja justa y escasa, ni siquiera asomaron en la parte final del partido.
Entonces cuando la historia empezaba a ensombrecer la tarde apareció la otra cara de este equipo y los que brillaron fueron los encargados de marcar, embanderados en Jonatan Maidana y Matías Almeyda. Por esa razón, hasta con un jugador menos, River logró mantener la ventaja sin sufrir demasiado y con un Juan Pablo Carrizo que no necesitó hacer nada espectacular para bancar el arco invicto. Con ambas versiones por separado en cada tiempo, el equipo de Angel Cappa ganó de nuevo por la mínima demostrando que puede jugar bastante mejor que lo que ofreció ante Tigre. Ahora debe saber que tendrá que superarse a si mismo si quiere que los triunfos no terminen siendo tan maltratados.
El primer tiempo de River fue de lo mejor en varios meses. Cappa cambió mucho el equipo para esta fecha; se vio que fue un acierto volver a un 4-3-1-2 y que también fue un desacierto el ensayo de la fecha inicial donde también ganó pero con otra envoltura muy diferente. Los ingresos de Pereyra y Affranchino por las bandas fueron para el aplauso. Además de ser ellos dos importantes en el juego, levantaron mucho el nivel de Ortega de enganche, de Funes Mori en la punta con mucha descarga y del Pelado Almeyda que no se sintió tan sólo y cuando la recuperaba siempre tenía alguno cerca con quien jugar.
Ortega dio clases
Por eso en el primer tiempo más allá del gol de Affranchino tras una jugada majestuosa de Funes Mori saliendo, entrando y tirando bicicleta en el área grande, River se desplegó como un atlas de paisajes de gran juego. Pereyra, por izquierda bien abierto tuvo dos jugadas que no pudo definir. Affranchino, por la derecha llegó con chances un par de veces y con toda claridad. Buonanotte que no jugó bien pudo haber acertado. Ortega que manejó al equipo como un enganche de lujo fue un libro abierto. Esa ventaja mínima fue pura falsedad tras 40 minutos sin desperdicio.
Pero en la parte final del primer tiempo se empezó a caer River. Huracán metió a Martínez y el equipo terminó con otra actitud en la primera parte, algo que confirmó en la segunda parte con una la levantada en el juego. Pero no llevó ese mejor andar a la zona donde se ganan los partidas. En el área de River, el Millo siguió siendo dueño absoluto de la acciones. Almeyda metió su hidalguía unos metros atrás y con Maidana de ladero bancaron a puro corazón los intentos de un Globo que no pesó cuando tuvo que olfatear de cerca el gol.
Con la expulsión de Ortega la cosa se complicó más para River porque si el jujeño seguía las contras hubieran sido más letales.
Pero el Burro se equivocó manchando un partido impresionante y el final del partido fue sufrido y apretado. Huracán buscó sin ideas y por eso sólo hubo una jugada de Orlando que pudo haber empatado en una acción de pelota parada. Muy poco para merecer algo más que esa ilusión óptica de verlo avanzar sin ideas ni claridad.
Así el Millo que ya había justificado su triunfo con los 40 minutos del primer tiempo terminó festejando abrazado al corazón de Maidana y Almeyda los guerreros de este equipo puntero. En tanto el Globo acabó yendo al frente con un manojo de ganas que no logró disimular y mucho menos esconder su falta de méritos para un final sin derrota.
Una banda ganadora
por Lucio Ortiz
(Un 7 de agosto de 1980) Los Millonarios obtuvieron con gran diferencia el torneo Metropolitano de 1980. En el ‘79 habían logrado el primer lugar en el Metro y el Nacional para llegar al tricampeonato. Un plantel para el recuerdo.
La vuelta olímpica. El 10 de agosto la dio en Avellaneda. Van: Luque, Saporiti, Passarella, Fillol, Pavoni, Alonso, De los Santos, González, Ramón Díaz, Tarantini, J.J. López, Merlo y Commisso.
Ese River Plate de Angel Amadeo Labruna tenía un signo distintivo y la apariencia no engañaba, era el campeón del fútbol argentino del torneo Metropolitano de 1980. Tenía cualidades, grandes jugadores y a pesar de algunos cambios, continuaba siendo protagonista en cada torneo que salía a disputar.
Precisamente con Labruna como director técnico los Millonarios rompieron el maleficio de estar 18 años sin salir campeones (la última vez había sido en 1957) para ser los mejores en el Metro de 1975. Allí comenzó una racha victoriosa que se repitió en el Nacional de ese año.
Seguiría con el Metro de 1977, el Metro y el Nacional 1979 para llegar al tricampeonato con ese Metro de 1980.
Don Angel movía fichas pero el esquema era el mismo y la efectividad no se perdía. Precisamente J.J. López, Merlo y Alonso eran los volantes con la titularidad por varios años. Cambiaban los defensores, pero Daniel Passarella seguía firme, variaban algunos delanteros, surgían otros como Ramón Díaz pero Leopoldo Luque estaba seguro como el número 9 y Pedro González también tenía su lugar como puntero.
En este condimento de grandes jugadores había un sector por donde no había suplente que tuviese alternativa: era el arquero porque ahí estaba Ubaldo Matildo Fillol.
Además como si fuese poco dentro del equipo había 6 campeones mundiales con Argentina ‘78 (Fillol, Passarella, Tarantini, Alonso, Oscar Ortiz y Luque) en tanto Ramón Díaz fue figura entre los campeones mundiales juveniles en el ‘79.
Y hay anécdotas que surgieron a raiz de la incondicional titularidad de algunos que son ídolos de los simpatizantes de River como el Beto Alonso.
Un caso particular se dio con el uruguayo Juan Ramón Carrasco, que llegó a River desde Nacional de Montevideo, tuvo muchas discusiones con el técnico porque siempre lo postergaba para poner al Beto.
Tenía una buena pegada y un caracter fuerte como para tener respuesta ante cualquier palabra o acontecimiento que lo molestaran.
En uno de los partidos en su estada en River (jugó 37 partidos entre el ‘79 y el ‘80, y concretó 13 goles) Labruna hizo un cambio y le hicieron seña que saliera. Se disponía a tirar un córner y lo pateó a la tribuna “de caliente”.
En otra ocasión estaba en el banco de suplentes y como veía que el DT no le daba indicios de ponerlo, se paró y se fue lentamente caminando hacia los vestuarios.
Este equipo de 1980 tuvo como máximos rivales a Talleres de Córdoba (hoy en el Argentino A) y al Argentinos Juniors de Diego Maradona, que hizo 25 goles y fue el goleador del certamen. También Platense (hoy en la Primera B Metropolitana) cumplió una gran campaña que lo dejó tercero junto a los cordobeses.
River fue tan superior que aún restando 4 fechas por jugar, se consegró campeón al vencer a Tigre en la 34ª fecha, el 7 de agosto de 1980.
El partido se jugó un miércoles, y al domingo siguiente, el 10 de agosto, daría la vuelta olímpica en la cancha de Independiente de Avellaneda y después empataría 2 a 2.
También quedaría un triunfo por 2 a 0 ante San Lorenzo, una derrota frente a Argentinos Juniors 4 a 2 y se despedía ganando ante Ferro por 2 a 1.
De los 36 partidos logró 20 triunfos, 11 empates y perdió 5 con 64 goles a favor y 33 en contra. Fueron 51 puntos cuando daban 2 por victoria. El segundo quedó 9 abajo.
Este River, con la mano de Labruna, marcó una época magnífica en la Banda Roja.
15 campeonatos son los que ganó Angel Labruna en River: 9 como jugador y 6 como técnico. Fue tricampeón jugando y dirigiendo.
En tres funciones, Daniel Passarella en su querido River Plate cumplió 3 funciones.  Fue jugador, DT ganando varios títulos y ahora es el actual presidente.
River Plate 3
Ubaldo Fillol, Eduardo Saporiti, José Luis Pavoni, Daniel Passarella, Alberto Tarantini, Juan José López, Reinardo Merlo, Norberto Alonso, Pedro González, Leopoldo Luque, Emilio Commisso, DT: Angel Labruna
Tigre 1
Sergio García, Oscar Ros, Raúl Maiola, Juan Manuel Sanz, Alfredo Márquez, Krecevich, Miguel Lemme, Walter Fiori, Héctor Montes, Edgardo Paruzzo, César Carrizo, DT: Guillermo Abbas
Estadio: River Plate.
Arbitro: Del Bello.
Goles: PT 11′  Ros (T) en contra, y 37′ Márquez (T). ST 15 Commisso (R) y 34′ Luque (R).
Cambios: 30′ Adalberto Giacopuzzi por por Fiori (T) y 34′ Mario Raúl Pannunzio por Kracevich (T).
Fecha: por la 34ª  fecha se jugó el 7 de agosto de 1980 en horario nocturno

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

bienvenido tu comentario, no la grosería....