13 nov. 2010

COMPILAMOS TODO AQUELLO QUE EXPRESA CON BASTANTE CONSISTENCIA, LA SITUACIÓN DE RIVER

Passarella rechazó una oferta de 5 millones y medio de euros por Funes Mori
iver le dijo no a una oferta millonaria por uno de sus delanteros. El Benfica de Portugal oficializó una oferta de 5 millones y medio de euros por Rogelio Gabriel Funes Mori, pero el presidente de la institución de Núñez, Daniel Passarella la consideró insuficiente.
Según se supo, un emisario del Benfica acercó la oferta para que el mendocino Funes Mori se transforme en compañero de otros dos ex River, Pablo Ainar y Javier Saviola.
Sin embargo, en una reunión de la que participó el empresario Miguel Pires, el máximo dirigente de River pidió tres millones de euros más. Las partes quedaron en continuar las negociaciones después del superclásico del próximo martes.
En tanto, el técnico del seleccionado argentino Sub 20, Walter Perazzo llamó a 37 jugadores para integrar la preselección con vistas al campeonato Sudamericano, que se jugará en Perú, entre el 16 de enero y el 12 de febrero próximos.
Perazzo convocó a Funes Mori, al volante millonario Mauro Díaz y a Michael Hoyos, de Estudiantes (Télam).
iver le dijo no a una oferta millonaria por uno de sus delanteros. El Benfica de Portugal oficializó una oferta de 5 millones y medio de euros por Rogelio Gabriel Funes Mori, pero el presidente de la institución de Núñez, Daniel Passarella la consideró insuficiente.
Passarella piensa en Ramón o Gallego si River pierde con Boca
Si River derrota a Boca, la idea de Passarella sería mantener a J.J. López como técnico hasta fin de año. Pero si pierde el “Superclásico”, el presidente de River ya tiene pensada las dos alternativas: Américo Gallego y Ramón Díaz.
Si bien el presidente de River le escapó a Ramón Díaz y contrató a Cappa luego de despedir a Astrada por teléfono y está peleado y enojado con Gallego por el desaire (no lo atendió), en caso de que River entre en una emergencia aún mayor (que pierda con Boca o que sume muy poco hasta fin de año), Passarella parecería haber dado un vuelco en su postura y habría comenzado a pensar en lo que le vienen pidiendo los hinchas: Ramón o el Tolo. En el caso del técnico de San Lorenzo sabe que está desgastado en Boedo y que hay elecciones el 12 de diciembre. Igualmente, por más que Di Meglio sea del oficialismo, el que lo llevó al Pelado es Savino, que no se presenta. El Tolo directamente está libre.
Todo esto sucede en medio de la imposibilidad del candidato de Passarella, Marcelo Bielsa de asumir ahora y de las urgencias que vive River, que se encuentra en zona de promoción. Si Jota Jota López obtiene un triunfo el martes ante Boca, le dará a Passarella tiempo para poder ver tranquilo los distintos escenarios, pero una derrota lo dejará en el peor de los escenarios posibles: cara a cara con Gallego. Desde el entorno con cada uno dan el mismo mensaje: “No me atendió”. Pero parece ser que quien “se comió” el plantón fue Passarella. Al parecer a Gallego le pareció prematuro tomar el equipo justo antes de enfrentar a Boca. Sabidas son las ganas de Ramón Díaz de volver a River, pero no quiere dar ningún movimiento sin tener nada seguro. En toda esta danza de nombres, los que mandarán serán los resultados, las urgencias y el promedio de River. Y Passarella dijo hace un tiempo en su círculo ìntimo: “Mientras yo sea presidente de River ni Ramón ni el Tolo van a dirigir acá”.
Passarella: su gestión preocupa a todo River
River se encuentra en zona de Promoción a un solo punto de GELP y a seis de Huracán, echó a dos técnicos en menos de 19 fechas, no trajo a los jugadores que prometió pero vinieron Arano, Ballón, Canales, Caruso y Juan Manuel Díaz, no aprovechó casi dos torneos y dos libros de pases abiertos, no apareció la auditoría, está por cerrar un fideicomiso muy peligroso, tendrá que pagar tres entrenadores, en la campaña Passarella se había juntado con Ramón Díaz pero contrató a Cappa, no sabe si traer a Gallego porque no se hablan, se hizo íntimo de Grondona, Cavallo le volteó un crédito, jugará frente a Boca un martes, en su campaña prometió suspender los recitales… A continuación, la editorial.
Cuando alguien se presenta a una elección asume que puede ganar. Cuando alguien se presenta a una a elección sabe quién es el presidente en ejercicio (Aguilar), quiénes lo rodean (Israel y Grinberg) y cómo está el club en lo institucional, económico y en lo deportivo. Y al tratarse de River, un hombre como Passarella que jugó y defendió esa camiseta, que la dirigió y que fue técnico de la Selección Argentina entiende de sobremanera los temas futbolísticos del club. No va a necesitar contratar a Bianchi como manager. Por ahora.
El 5 de diciembre del 2009 Passarella le ganó una histórica elección por sólo 4 votos a Rodolfo D’Onofrio y asumió pocos días después. Todavía no llegó al año de mandato y los problemas deportivos, económicos e institucionales se le multiplican. Es lo que un candidato debe evaluar a la hora de presentarse, lo que debe asumir, ver lo que hay en el club y no echarle la culpa a la herencia. Para eso se gobierna.
En primer lugar, la campaña. Passarella puso énfasis en estos 5 aspectos: transparencia institucional, auditoría, Ramón Díaz, inversores e incorporaciones de lujo.
-La transparencia (acá no se habla de deshonestidad) en River no abunda. Tomó un estilo personalista símil Grondona, consulta poco, es individualista y los ámbitos por los que se tiene que mover un presidente de un club no se utilizan. Resuelven él y su pequeño círculo. Esto genera malestar en los directivos del club.
-La auditoría, que había ilusionado de sobremanera a los hinchas de River, brilla por su ausencia. Sabido es que -en teoría- el presidente encargó una pero las alianzas que tejió en River y la presencia masiva de gente de Aguilar en su gobierno hacen dudar a todos. Su alianza con Grondona, defensor de Aguilar a ultranza, le suma un nuevo capítulo a esta trama.
-A su ex amigo Ramón Díaz lo usó como a pocos. Fingió un acercamiento durante la campaña y se juntaron a tomar un café. Le prometió al hincha -y lo ilusionó- que el más ganador (Passarella le tiene celos, básicamente por la Libertadores del 96 y la Supercopa del 97) volvería a sentarse en el banco de suplentes. Cuando asumió en River dijo que no echaba técnicos y por teléfono a los gritos despidió al negro Astrada que estaba en Tucumán. Era la hora de Ramón que estaba libre, pero contrató a…Cappa. Otro error de su gestión. Ahora algún opositor le dice que lo tendría que haber bancado, que los proyectos se respetan y debió haber sido así. Entonces el error de Passarella fue doble: traer a alguien que no estaba al nivel de River, sin antecedentes, con más palabras que trabajo (así reconoció su error Passarella en su círculo íntimo) y el despido apresurado antes de un River-Boca.
-Con los inversores Passarella le llenó los oídos a todos. Manifestó tener la llave para atraerlos, dijo conocerlos, que no tendría inconvenientes para llenar las arcas vacías del club. Pero hasta Domingo Cavallo le volteó un crédito al calificar mal a River en el exterior.
-Con las incorporaciones de lujo, más de lo mismo. Manifestó que con sus contactos en Europa podría seducir a los ex jugadores del club y a las grandes figuras de Europa. El hincha se ilusionó con Crespo, D’Alessandro, Aimar o Saviola. Se habló de Trezeguet y de Camoranesi. Pero vale recordar que el representante del campeón del mundo por Italia salió asustado y enojado a los 15 minutos de la reunión que mantuvo con Passarella. “Me faltaron el respeto con la oferta que me hicieron”, dijo. “Así ni llamen a Trezeguet”, agregó.
En lo futbolístico River está en Promoción uno arriba de GELP y seis abajo de Huracán, pero el tema es que no ha mostrado recursos para salir. Va a jugar frente a Boca sin técnico, en realidad con uno interino. El hincha pide a Gallego (como pidió a Ramón Díaz pero Passarella pone sus problemas personales por encima del club). Hoy va a jugar frente a Boca un martes por una serie de recitales cuando en su campaña Passarella había anunciado la suspensión de los mismos. Por más que estos contratos hayan sido firmados en otra gestión se pueden renegociar y con tiempo (desde diciembre del 2009 cuando asumió) la empresa a cargo de los shows hubiera conseguido otros estadios.
Hoy River estaría pagando el contrato de tres técnicos: el de Astrada, el de Cappa y el del próximo técnico. No tiene entrenador elegido, echó a dos en menos de un año de mandato y va a supervisar a J.J. López.
Y también está el tema de la auditoría que todavía no pudo cerrar. El ex candidato a presidente Jorge Kiper le mandó una carta de puño y letra en la que le pidió de corazón que no la haga porque sería vender el club. En la misma -según pudo acceder PlayFutbol- se cerraría un contrato en el que quedarían espacios en blanco (por ejemplo se podrían agregar entre otras cosas porcentajes sobre las futuras ventas de los jugadores del plantel, agregar nombres de jugadores de inferiores o comisiones) para ir llenando a futuro. Esta auditoría comprometería seriamente al plantel, sus divisiones inferiores, palcos y plateas que ni siquiera fueron construídos, el contrato con Adidas y los ingresos de la TV.
Y todavía no cumplió un año.
Gonzalo Mozes
Si Passarella no sabe de fútbol...
Claudio Mauri
Con Carlos Babington, en la actualidad no debe de haber presidente más futbolero que Daniel Passarella. No responde a la extracción abogado/empresario/político que suele desembarcar en la conducción de los clubes. Passarella tiene otra formación; desde chico empezó a conocer hasta los rincones más ocultos del fútbol, primero como jugador y después como director técnico. 
De Passarella, más que un tecnócrata en la administración, cabía esperar a un rápido y certero rescatista de la comprometida situación futbolística que arrastra River desde fines de 2008. Sin embargo, en casi un año de mandato, el Káiser se sintió obligado a despedir a dos técnicos. Astrada no había sido una elección suya, sino un entrenador heredado de la gestión de Aguilar. 
Con una gran ejecutividad, Passarella no había terminado de echar a Astrada cuando ya tenía acordada la contratación de Cappa. Esta sí fue una apuesta enteramente suya. El resto de la dirigencia no lo acompañó con mucho entusiasmo, pero se sabía que Passarella, por personalidad y por la cerrada concepción que tiene del poder y de la autoridad, iba a ser un presidente muy personalista. 
Cappa no era el candidato natural y en las preferencias de los hinchas estaba por detrás de Ramón Díaz, pero si a Cappa le iba bien, Passarella se llevaba los méritos de haber sido el autor intelectual de la designación. En cambio, el Pelado tiene suficiente autonomía y cartel para no compartir el primer plano con Passarella, que creyó que la recuperación del equipo se podía buscar sin la necesidad de que su ego se viera afectado. 
La muñeca y el olfato futbolero de Passarella también se ponían a prueba en otra cuestión clave: la conformación de un plantel a partir de los refuerzos. Aquí se impone una salvedad: recibió un club financieramente devastado, con lo cual no podía ir a buscar lo que quería, sino lo que podía. De hecho, muchos futbolistas descartaron incorporarse a River porque las propuestas económicas que recibían eran irrisorias. 
Pero no todo es cuestión de dinero, sino también de criterio y capacidad. Y en este capítulo Passarella vuelve a flaquear, con la agravante de que no fue gratis. En el último mercado de pases, River gastó 8,1 millones de dólares en ocho refuerzos. Y a principios de año, el presidente había debutado con cinco contrataciones. De todas ellas, las únicas que aportaron cierto valor agregado son Carrizo, Pavone, Maidana y Ferrero. El resto estuvo o está para hacer bulto: Canales, Gonzalo Ludueña, J. Díaz, Rojas, Acevedo, Arano, Ballón, Román y Caruso. 
Passarella va camino a un año de una discretísima gestión futbolística, lo cual debía ser su especialidad. De una urgente rectificación del rumbo depende el futuro de River. 


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