4 nov. 2010

Todos los problemas económicos que debe resolver Passarella 
INFORME: LEONARDO PELUSO 


Un tanto por herencia y otro tanto por imposibilidades, Daniel Passarella cierra su primer balance económico financiero con sus números “en zona de promoción”. Al igual que en el fútbol, las cuentas del club están complicadas y con envión negativo. Este diario tuvo acceso a algunos datos de la documentación que será presentada en un par de semanas en comisión directiva y a fin de mes en asamblea de socios; tales papeles anticiparían la mayor pérdida de unos 60 millones de pesos (la más alta de las últimas dos décadas), un pasivo de 200 millones de pesos, un déficit operativo anual de 600 millones de pesos y obligaciones inminentes para el 2011 del orden de los 30 millones de pesos.

La preocupación mayor en el club es que el endeudamiento de los últimos 10 meses del año que sería de unos 40 millones de pesos y se convertiría en las dos terceras partes de la perdida que arrojaría el balance que aun no fue presentado en público. La llegada de 12 jugadores durante este año, los gastos originados para la depuración del plantel que obligó a documentar deudas con casi una decena de profesionales, sumados a las obligaciones con casi 40 contratos de jugadores que aun pertenecen al club y finalmente la renegociación de vínculos con la camada de juveniles a fin de ser retenidos, han puesto el balance en franco retroceso en cuantos los años anteriores.

Si se repasa la historia y se deja de lado las argucias contables sólo un balance de la gestión de Alfredo Davicce y el último de José María Aguilar dieron negativo y con números infinitamente menores a los que se espera para el actual periodo cerrado el 30 de agosto. El resto siempre tuvieron números con el signo positivo adelante sostenidos por la venta constante de jugadores que desde hace 20 años viene manteniendo el nivel financiero de River sin tanto ruido. Pero según varios especialistas consultados por este diario, no es toda esta situación económica la que genera el mayor estado de alerta. Es el combo con la cuestión deportiva y los vientos del descenso lo que sacude y resquebrajas las ramas de estos meses. Muchas veces River pasó por momentos complicados pero la venta de jugadores solucionaba todo y eso no repercutía en lo futbolístico porque desde mediados de los 80 para acá los títulos fueron una constante. Ahora el tema es distinto, una mala decisión en el armado del equipo puede ser crucial para el futuro.

EL FIDEICOMISO

La aparición del fideicomiso (ver tema aparte) se convierte entonces en un salvataje y una herramienta indispensable; quizá la primera. La aparición de esta liquidez de dinero (entre 10 y 20 millones de dólares) liberaría a Passarella de vender jugadores y podría sostener a los que hoy están, ya que el dinero ingresado apuntaría a sacar al club del acoso de las deudas y los pasivos urgentes. Por otra parte pondría al club en mejor posición vendedora ya que no es lo mismo vender con los números en rojos, que vender sin el zapateo de los acreedores en las espaldas. Claro que la contracara es que se ponen en juego garantías (jugadores, contratos televisivos y publicitarios y abonos), que son la fuente de financiamiento del club casi exclusiva.

Volviendo sobre el tema de la herencia de la anterior gestión hay que remarcar que seis meses antes del cambio de gobierno, apareció el Fútbol para Todos y allí se decidió que para iniciar el torneo todas las deudas con los jugadores deberían estar saldadas. Así pues como Aguilar en el 2001 que recibió la bendición de la pesificación de las deudas en dólares, Passarella tuvo la liviana herencia de sólo seis meses de deudas en lo referente al fútbol profesional.

De todas maneras cierto es también que el último jugador que se vendió en el club fue Radamel Falcao (sólo se poseía el 50 por ciento del pase) y que por esa razón Aguilar tuvo que cobrar por adelantado recitales, contratos publicitarios y contratos televisivos a fin de conseguir liquidez que permita el funcionamiento normal del club. Tal medida repercutió en los primeros meses de Passarella y es otra de las razones ineludibles del actual estado que atraviesa el club.

Lo que no se hizo en los últimos dos años -vender jugadores para equilibrar las cuentas- es lo que puede sacar a Passarella de este esta situación tan complicada. Claro que en sus promesas de campañas dijo que no iba a usar a las joyas del club y las puestas en marchas de clausulas de rescisión para todos ellos (productos de la gestión de inferiores de Gabriel Rodríguez y de Diego Quintás) fueron abonando esa apropiada idea. El tema es hasta cuándo podrá River seguir funcionando sin la venta de jugadores. Los tiempos económicos del club seguramente tendrán las respuestas.

Por último y en referencia a un rumor siempre instalado de una posible convocatoria de acreedores si es que no avanza lo del fideicomiso varias fuentes descartaron la posibilidad. Si bien en algún momento surgió la posibilidad especialmente en los primeros meses de gestión, luego de la aparición de la AFA y su caja esto se diluyó. Cuentan que Julio Grondona se opondría de manera firme a esta idea porque dentro de las cuentas del club hay unos cuantos millones de adelanto como premios especiales que la AFA jamás recuperaría.

En síntesis y cuando está por cumplirse el primer año de gestión de Daniel Passarella el balance es negativo. Porque no pudieron, porque no supieron o porque lo que encontraron era más grave de lo previsto, la actual directiva del Millo no logró torcer el rumbo. Sólo Passarella sabe que sucedió y que sucederá y por ahora lo mantiene en silencio ya que la última nota pública se la dio a este diario en julio y desde entonces no sólo no habla en los medios.

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