28 ago. 2011

BUEN ANÁLISIS DEL FUNCIONAMIENTO DE NUESTRO EQUIPO

La fórmula de River: intimida rivales con su camiseta y después los liquida
Por Marcelo Rodriguez
La película es muda y grabada en otro estudio. No hay hinchas que alienten en Huracán. Estaba vez, el silencio atroz no duele; apenas le roba voces al triunfo de River, tan sencillo como práctico. El equipo que dirige Matías Almeyda es de manual de cajero de banco: recibe, sella, cobra. Palo y a la bolsa; el resto sobra. Al igual que ante Independiente Rivadavia, fue brutalmente efectivo; una llegada, un gol. Segundo avance, más diferencia en el resultado. Después, le quedó margen para hacer pesar la camiseta ante un rival que fue digno, pero no lo suficientemente feo, sucio y malo como para asustar al gran candidato.
La receta de golpear y después manejar los tiempos a control remoto –como hicieron ayer sus hinchas– le permite a River vivir arriba, con la sensación de que está más cerca de su lugar en el mundo. Aunque este recorrido por la B Nacional recién haya empezado a desandarlo.
Llaneros solitarios. Jugar sin público es como un recital sin gente; eso sí, televisado. Tribunas desalmadas, puro cemento. Y los gritos mudos de los que ayer no estaban apretados, adivinando quién llevaba la pelota. Los que siempre van a la cancha vieron los goles multiplicados por las repeticiones, y a futbolistas virtuales, no de carne y hueso. Tampoco sus carnes chocaron contra las otras carnes ni se abrazaron con desconocidos. Los de ayer fueron abrazos familiares, en el dormitorio o en el comedor. La escena fue un canto al silencio. Un canto profundo que no llegó a los oídos de los jugadores, que tuvieron que militar la fantasía de la hinchada propia para no sufrir de soledades. Chori Domínguez había dejado escapar esa intimidad, vía Twitter: “Vamos a imaginarlos con nosotros”. Para colmo, el nombre del rival parecía buscado en un casting de ironías: Desamparados. Solos, los jugadores de River tuvieron que hacerse cargo de tanta cancha, otra cancha; y de tanta obligación por ganar, con una hinchada invisible.
Contrastes. Casi una casualidad hizo que ayer chocaran River y Sportivo Desamparados. Hasta hace un par de meses, uno jugaba contra Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo; los sanjuaninos, hacían equilibrio ante Crucero del Norte de Misiones y Sportivo Belgrano de Córdoba, por citar apenas dos ejemplos. Y por otra casualidad, el mismo 26 de junio River padeció su día más pesado en la historia, mientras Desamparados alcanzó la gloria.
En ese contexto, el equipo visitante –al menos en lo formal– tuvo que esforzarse para resolver lo que River hacía con movimientos sencillos. Encima, cuando logró achicar el resultado, Chori Domínguez apareció para sentenciar la noche. Con Desamparados game over, River tuvo su momento de relajación. Y hasta las chances para algún gol más. Para otro gol vacío de gente.

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