Otro empate.
En un partido de ida y vuelta con esquemas abiertos de
juego ambos equipos. Hubo oportunidades de gol para ambos equipos pero los más
profundos fueron dos de Ferro en los que el protagonista fue nuestro arquero,
Chichizola.
Cavenaghi no encontró ubicación y el Chori tampoco. Sánchez poco
afortunado. Y el más lúcido en el primer tiempo fue Ocampos.
El partido fue claramente un partido de dos equipos netos de la Be. No
pudieron vencerse en el juego ni en el tanteador.
Funes Mori jugó desde el primer minuto y tuvo dos chances al inicio del
partido pero sin consecuencia alguna para el contrario. Luego estuvo pero nada
de peligro real. Los cambios hechos por Almeyda, en nuestra opinión, tardíos.
Este contrario salió a jugarnos. De igual a igual. Y lo logró. Nuestros
jugadores no encuentran un juego asociado, contundente, de primer toque.
Resistimos bien en el fondo pero hay un abismo aún con algo como una defensa
rigurosa y precisa.
Seguimos sin estudiar al contrario mientras nuestros contrarios saben a
quién achicar y bloquear. Parte de la causa por la que no logran nuestros
jugadores asociarse es esta de que somos fáciles de cortar y bloquear. Nuestro
equipo se posiciona con un esquema que, al cortarlo el rival, no crea nada
alternativo que le de aire. Juega a la aventura de embocar en algún momento.
Otro empate más. Son los puntos que nos harán correr sudor, sangre y
lágrimas. Nada nuevo se plantea de partido en partido y si bien el equipo
muestra actitud y pone empeño, la falta de sistema o la eficacia del contrario
sobre nuestro sistema nos viene malogrando demasiados puntos a esta altura del
partido.
Tememos acostumbrarnos a la Be cuando no vemos en el campo de juego
nada que nos eleve a la A.
¡Ah, seguimos invictos!
¡Ah, seguimos invictos!
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