Logramos empatarle a
Rosario en el Monumental. ¡Aleluia!
River sigue siendo
dominado por la estrategia del contrario. Salen a cerrarnos los espacios con éxito.
Dependemos del cansancio prematuro o no del contrario para poder movernos en
los espacios que dejen.
Empatamos gracias a ese cansancio pero Rosario se
recuperó y volvió a la carga, pero ya en un ida y vuelta. Gracias, también, a
que el Chori decidió no abandonar la lucha y el Cave buscó como pudo.
Nos anulan a Ocampos y
Aguirre y Sánchez no encuentra a nadie y perdemos juego. El Chori se desvivió
por dar un funcionamiento al equipo pero con un Cavenaghi ausente en el primer
tiempo y protagonista desde la mitad del segundo tiempo, empujó y empujó hasta
que el gol se logró.
Dados los regalos de
los referis en partidos anteriores, esta vez Baldassi omitió gruesas jugadas a nuestro favor. Pero era previsible.
Si lamentamos el poste
del final, recordemos el poste de Rosario mucho antes.
Ocampos cayó en la red
del contrario buena parte del partido. Cuando logró zafar cambiando de puesto,
fue relevante dando profundidad a River.
No entendemos el cambio de Aguirre
pero esto es muy de Almeyda.
Tener que cambiar a un
defensor es medio insólito pero fue acertado sacarlo a un Abecassis que
progresaba en complicarnos.
Nuevamente volvieron a
los pases al arquero y se noto que Rosario conocía del tema y presionaba
buscando el error de nuestro portero.
Trabajó bien Chichizola pero quedó
descolocado un par de veces y en el gol dio rebote al centro del área.
Vamos terminando el
año. Estamos primeros pero sin un funcionamiento convincente de equipo. Hoy
dependimos del empuje del Chori, pero como equipo quedamos trabado y sin ideas
de cómo revertir el juego hasta que el paso del tiempo los obliga a convertirse
en un malón para, al menos, empatar por presión.
Los contrarios saben
cómo jugarnos y quedamos librados a la inspiración de alguno de nuestros
jugadores. Mientras vayamos primeros o segundos, todo bien, pero….
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