29 oct. 2012

Veamos la situación de River en números

En 12 fechas, River ganó 4 partidos, empató 4 partidos y perdió 4 partidos. Si hay una conducta coherente es la de River: va igualando los posibles resultados con una extraña prolijidad.

En 12 fechas sumó 16 puntos, es decir, un 44,4% del total de puntos posibles (36) o 1,33 puntos por partidos. Le quedan 7 fechas al torneo (el 37% del torneo, casi la recta final). Se juegan 21 puntos que de obtenerlos todos, River sumaría 37 puntos, apenas 7 más de lo que debería cerrar para entrar al siguiente con alguna transitoria tranquilidad.

Pero si de los 21 puntos obtiene el promedio actual (44,4%), lograría 9 puntos más, totalizando 25 puntos llegando al Apertura con necesidad de ganar casi todo. Así que la herencia del Pelado Almeyda a sí mismo o a otro técnico va a ser más o menos grados de dificultad pero siempre dificultad.

River le ganó a Tigre, hoy 11*, Estudiantes, hoy 6*, Arsenal, hoy 9* y Godoy Cruz, hoy 6*. No pudo ganarle al 1*, ni al 2*, ni al 3*, ni al 4*, ni al 5*. Ha ganado a dos que van sextos y a dos que están bastante por debajo de River.

River logró empatar con San Lorenzo (10*), Colón (8*), Newell´s (1*) y Boca (5*).Tanto contra Newell´s como contra Boca debió nuestro equipo sufrir la humillación de ir ganando y un par de distracciones terminó aguándonos la fiesta.

River perdió contra Belgrano (3*), Velez Sarsfiel (2*), Racing (4*) y Quilmes (8*).

Nos quedan los siguientes equipos: All Boys (7*), Unión (12*, último), Atlético Rafaela (7*), Argentinos (9*), Independiente (9*), Lanús (6*) y San Martín de San Juan (9*). River ha ganado, empatado y perdido con equipos arriba de River en la tabla de posiciones y por debajo de River, en una regularidad preocupante de cara a estos partidos. Podríamos gozar de la ilusión que nos toca el último y 3 que están en la 9ª. Posición. Podrían ser 16 puntos medio asegurados pero si fuera otro River y no éste.

La secuencia de resultados nos revela que por dos triunfos consecutivos, River no ganó desde la fecha 4 hasta la 8, inclusive. Ganó dos veces seguidas nuevamente, y las dos siguientes no pudo repetirlo. Veamos: PGGEEEPPGGPE. Según esto, contra Al Boys (7*) podríamos E y contra Unión, empatar o perder pero podemos suponer que lo ganaríamos o deberíamos ganarlo caminando, pero nada es seguro en el River actual.

Almeyda quedó con gran amargura. Los riverplatenses también y debemos superar la instancia de la bosta: ayudamos a que la bosta no sume de a 3 y en esto podemos darnos por satisfechos. Pero lo preocupante es que lo único concreto es que tenemos un equipo y un cuerpo técnico erráticos sin sustentabilidad alguna. 

El técnico mostró contra la bosta el desprecio por el resultado al priorizar “códigos” y “amiguismos” antes que la funcionalidad y el éxito. Haberlo sacado a Mora fue un desatino más de una cadena de ellos: el intento de gol de Trezeguet; la libertad para que hagan un centro; dejarse ganar la espalda y la tardía reacción de Barovero. Fueron dos minutos que cambiaron el resultado y el ánimo. Cierto que antes G. Pirez mereció el repudio por facilitar infantilmente que la bosta se acercara en el tanteador con ese inoportuno penal. 

Pero así son las cosas: desde el torneo que nos fuimos a la Be no hay torneo en los que no contemos con la complicidad de al menos un jugador nuestro en los goles del contrario, posibilitando empatarnos o ganarnos. Ni hablemos de la cantidad de pases al pie contrario.

Esta es la situación y hay que mirar para adelante. Claro que proyectar lo que se viene dando nos genera temor y bronca al mismo tiempo. Y no hay antídotos o, al menos, no debemos esperarlos. No hay plan b y es por esto que Passarella debería ir buscando el remplazante de Almeyda. El tiempo de la “escuelita de entrenadores” debe darse por terminada y contratar a un técnico solvente. Salvo que la Be, en definitiva, nos haya terminado gustando. No por nuestra parte, pero por las decisiones que se toman pareciera ser que ese destino no disgusta a más de un dirigente.

Entramos al tramo final del torneo Clausura, con jugadores lesionados, con el capitán yéndose y con dudas del funcionamiento grupal e individual de los jugadores y el técnico. A rezar muchachos, no queda otra.

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