2 abr. 2013


RIVER 0 – VELEZ 0

¿Comienza el tiempo de descuento para Ramón? ¿Es el inicio de qué? La secuencia G-G-G-P-G-P-E nos pone en los tiempos de Almeyda y la tozudez de un modelo que no arranca, procediéndose al cambio de nombres antes que de métodos. Como en aquellos tiempos, nuestro técnico NO ESTUDIA AL RIVAl y se propone jugar su esquema aún cuando se pueda prever que el otro te lo va a empastar. También, como en tiempos del Pelado Almeyda, se hace causa a muerte con algunos jugadores que no muestran el porqué de tanto afán, como Sánchez y como Trezeguet. Otra de los tiempos de Almeyda, los nuevos no alcanzan a demostrar por qué están en River, a excepción de Vangioni que mostró en un par de partidos algo que no pudo exhibir nuevamente.

El próximo partido será contra Racing y, como expresa la nota que publicamos más abajo, habrá varios cambios forzados en el equipo: ¿será una oportunidad para los cambios, incluido el táctico, el posicionamiento en la cancha? ¿Será el momento en que Ramón estudie a Racing y posicione a nuestro equipo de forma tal de asegurar un triunfo? O ¿saldrá colocando jugadores en el campo y a lo que, como Tigre, termine saliendo?

En 7 partidos –el 37% del total del torneo-, River pasó del primero al cuarto puesto. River ha obtenido casi el 62% de los puntos en juego, mientras que Lanús, actual primero, obtuvo el 81%, Newell´s el 76% mientras que el tercero, Godoy Cruz, el 67%. Aún es prematuro hablar de tendencias ya que los torneos difícilmente se ganen con tamaños porcentajes de logro de puntos, por lo que cabe esperar que los que nos preceden empiecen, también a perder puntos. Esto, sin embargo, no debe sonar a excusa que nos libere de repensar lo que se está haciendo y con quiénes se hace, es decir, jugadores de medio pelo en nuestro fútbol nacional.

River tiene 8 goles a favor y 7 en contra, 1,14 gol por partido y 1 en contra por partido. Lanús tiene 13 goles a favor y solamente 3 en contra (1,85 goles x partido); Newell´s tiene 12 y 7 (1,71 y 1, respectivamente) mientras que Godoy Cruz registra 9 y 6 (1,28 y 0,86). Quien nos sigue, Quilmes, tiene 15 y 10 (2,14 y 1.43, respectivamente).  Entre los goleadores, se ubica con 3 Carlos Luna, con otros seis jugadores. Arriba de ellos, 2 con 4 goles (Zapata y Pérez García) y 3 con 5 goles (Scocco, Gigliotti y Romero).

Vista la cosa desde el promedio, River está cuarto en esta tabla con 1,615 lo que parece quitarnos presión sobre el tema descenso y, tal vez, por esto el artículo seguido al nuestro: “River juega como un equipo sin obligaciones”.

Así las cosas, el desencanto ha ingresado entre los hinchas de River. Es cautela, por ahora, pero sabemos qué se puede venir y es por esto que nos erizamos, nos ponemos en alerta: la tozudez no puede ganar nuevamente y esperamos mayor estudio del equipo rival, posicionamiento de nuestro equipo conforme el rival y tenencia de pelota. No puede ser que la asociación y el juego asociado sean la excepción. No hay más excusas para que jueguen acelerados y entregando la bola todo el tiempo al rival. Este River “plano” solamente puede jugar contra equipos abiertos, sin mayor disciplina en el control de la bola. O contra Tigre, que a fuerza de pura gana terminó dando vuelta el resultado. Inteligencia, posicionamiento y ganas, serán la clave de un nuevo River, ganador y en el primer puesto de la tabla.


River juega como si fuera un equipo sin obligaciones
Por Marcelo Rodríguez

Un equipo con identidad, contra otro al que le cuesta reconocerse al espejo. Uno con actitud, otro que esperó. Uno que sin su versión ideal impuso su estilo ante el entrenador que todavía no encontró los mejores intérpretes; tampoco definió su sistema. Se sabe cuál es Vélez y cuál River, sin explicar a qué equipo le corresponde cada concepto. Vélez es un equipo que lleva tiempo: por permanencia en el altar del fútbol argentino, por continuidad de trabajo, por paciencia; el conjunto de Liniers, elabora. Para masticar sus jugadas y armar su estructura siempre necesita de la amalgama. Eso es tiempo.

River es la urgencia, el equipo efectista; el que volvió de los infiernos de la B y confía en la efervescencia de su talismán, Ramón Díaz. Humo. El equipo local ayer jugó a lo que lo condenó Vélez. Es cierto que el conjunto dirigido por Gareca no fue elegante ni preciso ni oportuno; demasiados pecados. Sin embargo, su oficio innegociable le permitió ser la piedra del zapato de River. Con sólo tener casi siempre la pelota.

Statu quo. Díaz no tuvo reflejos. Para la segunda parte cambió de nombres sin mover una sola pieza del tablero. Abecasis por Mercado. Lo mismo. Luna por Trezeguet e Iturbe por Mora. Idem. Con Vélez ya resignado, River asomó la cabeza del pozo.

Quizás esa última imagen confunda la realidad. Por inquietud propia, los de Núñez no resolvieron nunca más allá de ese remate de Carlos Sánchez que despertó a Sebastián Sosa. El arquero de Vélez pudo haber jugado con camisa de vestir o sunga y nadie que siguiera la pelota lo hubiese advertido; el partido se jugaba en otro lado. Su única intervención habla de River. De ese equipo que ayer, otra vez, no pudo ser.

Sin emociones fuertes, Vélez marcó su impronta. Es la chica difícil, la que no cede a la primera invitación. Si fuera mujer, a Vélez habría que coquetearla, conocerle los secretos, prestarle mucha atención. Y así y todo, no sería fácil tener sexo. Vélez dice cuándo y cómo. Le gusta que se juegue su juego. Aun cuando no tenga el día perfecto. De haberlo tenido, se hubiese ido del Monumental con un triunfo que no le hubiese cambiado la vida. Ningún resultado puede modificar las estructuras de un equipo bien plantado, que con cualquier muestra de partido se sabe su ADN. Vélez es Vélez; sin auto imitaciones truchas.

Aburrido. Había expectativa en la previa y fue una tarde-noche de bostezos. La excepción es ese arranque: tres minutos de super acción. Mora por el lado de River e Insúa por el de Vélez. Chispazos entre lugares comunes, pases comunes, jugadores comunes. Ninguno rompió el molde. Vélez se arropó con su vestuario habitual y su rival no supo qué ponerse: no entendió si hacía frío o calor. En la indecisión, River dejó pasar la chance de acercarse al líder, Lanús. Vélez tenía menos por perder. Su cabeza, se notó, está puesta en la Copa.


River: Ramón Díaz está indefenso

Bottinelli llegó a las cinco amarillas y Mercado está en duda por una contractura.

River Plate tiene problemas en el fondo. Es que el empate 0-0 con Vélez dejó secuelas, porque Jonathan Bottinelli llegó a las cinco amarillas y Gabriel Mercado salió en el entretiempo por una contractura en el gemelo izquierdo. Entonces será Ramón Díaz quien tendrá que resolver este conflicto defensivo, que no le resulta nuevo, ya que cuando asumió sabía que tenía fuera de competencia por lesiones graves en rodilla a Jonathan Maidana, Ramiro Funes Mori y Germán Pezzella.

Pensando en Racing, Ramón apelaría a los centrales juveniles que tiene en el plantel. En los últimos partidos concentró a Esteban Espíndola López, que jugó en el verano. Y Eder Alvarez Balanta fue al banco ante San Lorenzo.

El problema se le simplificaría al técnico millonario si Mercado puede jugar, porque en ese caso lo correría como central y Luciano Abecasis ingresaría como lateral derecho.
Pero si el ex Racing y Estudiantes no se recupera, la línea de cuatro estaría intregrada por Abecasis, González Pirez, Espíndola López o Balanta y Diego Martínez.
En la zona de volantes, Ponzio tampoco estará por acumulación de amonestaciones y sería Ariel Rojas su reemplazante.
Siempre optimista
“El campeonato todavía está abierto para todos. Yo tengo mucha confianza en el equipo. Creo que vamos a mejorar y jugaremos a ganar como lo hacemos siempre”, aseguró el Pelado Díaz.


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