29 jul. 2013


River-Racing, un ensayo que arrojó certezas y varios interrogantes
Las conclusiones detrás del éxito del millonario sobre la Academia, en la definición por penales; Fabbro ilusiona en el equipo de Ramón; la Academia, con Saja y los juveniles; los dos equipos, a la espera de un goleador
Por Alberto Cantore | canchallena.com

 Con destellos de su talento, Favor dio razones para confiar.  Foto: LA NACION  / Emiliano Lasalvia
La cuenta regresiva está en marcha. Cuatro días restan para el comienzo del torneo Inicial y el partido que jugaron River y Racing, en el Monumental , por la Copa Amistad, resultó una excusa para que los técnicos Ramón Díaz y Luis Zubeldía saquen conclusiones, realicen un bosquejo acerca de la formación con miras al debut, ensayen alternativas y, en el corto tiempo que les queda de trabajo en la semana previa del arranque del campeonato, ejecuten correcciones para que los millonarios y la Academia, como manda la historia, presenten credenciales de candidatos al título. En un partido de preparación, el marcador, excepto una diferencia abultada, termina siendo anecdótico. Anoche, más allá del festejo en la definición por penales en las que se River se impuso 4-2, tras empatar 1 a 1, los dos equipos dejaron un puñado de certezas, imágenes alentadoras, aunque también algunos interrogantes.
Del regreso del estratego a la falta de un artillero
Fue el primer nombre que tiró sobre la mesa el técnico riojano cuando asumió, aunque recién complacieron su pedido seis meses más tarde. Jonathan Fabbro debutó en River y dejó su sello. Enseñó las virtudes del clásico N° 10: cabeza levantada, cerebral, utilizó el pie derecho con elegancia para habilitar a sus compañeros. Inteligente para aparecer siempre sin marca, tuvo en Lanzini y Vangioni a sus mejores intérpretes. Una presentación alentadora que tomará una mayor dimensión con la incorporación de un goleador de raza como Teo Gutiérrez. Ayer, Luna lo disfrutó, aunque desperdició sus oportunidades.
Barovero no tiene el físico ni demuestra el temperamento de los arqueros que imponen respeto a partir de su figura, pero con sus atajadas sostuvo al equipo cuando Racing lo apabulló en el primer tiempo. Ratificó lo que enseñó en el torneo pasado, que el arco de River no le queda grande.
Entre las partidas de Iturbe y Mora, la decisión de Ramón de prescindir de Trezeguet y el conflicto contractual con Rogelio Funes Mori, River quedó huérfano de referentes de área. Hoy llegaría al país el colombiano Teo Gutiérrez para incorporarse. El goleador es la esperanza del DT y el equipo demostró en los amistosos de pretemporada que necesita de un artillero. Más allá de Teo, en Núñez se negocia por un nuevo préstamo de Iturbe. ¿Valentín Viola? Una posibilidad, además del juvenil Martín Benítez, de Independiente, que tiene todo acordado para sumarse.
El ataque no es la única línea que enseñó complicaciones ayer. Cuando defendió con línea de tres, River sufrió cuando Racing lo atacó, y no tuvo salida. Entre los volantes, Ponzio y Ledesma se superponen en la función y se anulan. El Lobo fue líder y es una de las piezas fundamentales de la estructura de Ramón, que deberá resolver la ecuación.
Entre el proyecto y la ausencia de un N°9
Con Zubeldía, en Racing los juveniles volvieron a ser determinantes, adquirieron una dimensión mayor. Zuculini es el abanderado, y detrás suyo asomaron Centurión, Vietto, De Paul y Fariña, transferido a Benfica. Ahora asoman José Luis Gómez, un lateral con marca y proyección; Leonardo Rolheiser, una alternativa para el doble cinco, y Ezequiel Melillo,un volante externo con desborde. Pero mientas el entrenador es quien se anima a darle rodaje, el arquero Saja es el futbolista que marca el ritmo al equipo. El guardavalla, como en el último torneo Final, es la figura de la Academia. Por personalidad y desempeños, el N° 1 es una pieza indispensable. Ayer, en el Monumental, respondió con atajadas espectaculares, aunque ése no es el estilo que lo convirtió en indiscutible.
La tarea de Zubeldía será amalgamar la experiencia de Saja con el ímpetu de los juveniles para que Racing trascienda.
Es el problema con el que debió lidiar la mayoría de los clubes argentinos a la hora de rediseñar el plantel en el mercado de pases: el referente de área. Racing no quedó ajeno y, aunque se realizaron varias gestiones, la Academia se sigue lamentando por la ausencia de un N° 9. El DT Zubeldía dispone del juvenil Luciano Vietto, también del experimentado Javier Cámpora y agregó a Mario Regueiro, aunque el uruguayo que llegó desde Lanús se siente cómodo jugando por las bandas. El retorno de Gabriel Hauche, de Verona, es otra alternativa para atacar por los laterales, pero el déficit de Racing está en el corazón del área. ¿Será Valentín Viola o el uruguayo Mora la solución?
En el Monumental, el equipo enseñó dos estilos: fue compacto y dueño del juego en el primer tiempo y resignó protagonismo en el segundo, una situación que provocó malestar entre los dirigentes..




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