23 oct. 2013

ATL. RAFAELA 0 – RIVER 0
Nuevamente, River generó incontables situaciones de gol  de las que no concretó ninguna. Y la que logró, la anularon, nuevamente mal. Son muchos puntos los que árbitros y líneas nos esquilmaron como para no pensar en algo deliberado.

Más quisieran los contrarios haber tenido 1/3 de estas situaciones. De nuestros delanteros solo cabe decir que necesitan un tratamiento psicológico para superar las causas de un bloqueo psicológico en eso de meter la bola en el arco: ¿pánico escénico, por ejemplo? ¿desconocimiento de las reglas de juego de que el gol es meter la bola entre los palos y no por los costados de ellos? Vaya uno a saber.

Tal vez haya un conflicto interno del grupo entre sí o del grupo con el Club y han decidido no hacer goles cantados, goles que cualquier iniciado podría hacer. De todas formas, cualquier tratamiento llevará un tiempo que excede lo que queda de este torneo y, seguramente, varios se irán.

Así las cosas, habiendo generado incontables situaciones de gol, los dos contragolpes del contrario generaron zozobra en nuestra última línea, con riesgo de volver a ser los imbéciles de un partido.

Gol anulado, de los que no discutiremos su justicia. Simplemente, detenernos en qué bloqueo mental tienen Fabbro, Carbonero, Teo Gutiérrez, Mora con el agujero rectangular del arco.  Y más allá de las intenciones están los resultados: otros 2 puntos perdidos.

De todas formas, River, el octavo ya por varias fechas, logró empatar con el que va segundo en el torneo. Y, amiga y amigo riverplatense, River es un equipo chico con pretensiones de grande, lo que lo ha llevado a la situación en la que está. Que el octavo empate con el segundo, sería la alegría de cualquier equipo del montón, como el nuestro. Es más, Rafaela duplica los goles a favor de River, ¡y no logró embocar ni uno contra nosotros! Claro que también tiene el doble de goles en contra que River, pero eso es anecdótico.

Una vez más, jugamos mejor, pero venimos descubriendo que River no tiene delanteros, no tiene en el equipo un solo goleador. Son todos generadores de juego, pero no goleadores. Y en esto, Ramón no tiene más nada que ensayar. Probó a todos y con diferentes combinaciones, con resultado extraordinariamente parejo, homogéneo en la nada.

Por ahora, lo único que empieza a importar, es el partido contra Lanús el 30 de octubre. Esos dos partidos darán la tónica final del momento.





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