7 nov. 2013

RIVER 1 - LANÚS 3
SUDAMERICANA

Finalmente la verdad nos alcanzó e hicimos un papelón más de los que ya vienen sustituyendo los trofeos de la vitrina. Nos vamos mal de la Sudamericana y se va Passarella y Ramón Díaz. Tal vez este se vaya hacia el final del deplorable presente torneo, pero de hoy en más, es poco lo que se pueda esperar más que su salida. 

Pensemos que de pronto, este pedorro grupo humano conformado por Ramón Díaz, empezara a ganar cada domingo. Lo perdido es mucho más que una posible recuperación a la nada, ya que podremos subir unos puestos pero sin expectativa de entrar entre los primeros. Esto es hipotético porque está visto que ni el técnico sabe cómo armar un equipo ni que los jugadores sepan de qué se tratar conformar un equipo y, además, competitivo.

Presidente del Club, técnico del equipo y los componentes del equipo con un par de excepciones, están hoy sobrando, con la desgracia de contratos y reglamentos que harán que sigan jugando unos partidos más. Esperemos que Passarello empiece a convocar a nuevos técnicos, ya que Ramón está cocinado y nuestro equipo en constante degradación. Y no importa si lo hace habiendo un técnico: hoy Ramón sabe que está afuera, no hace falta disimular nada.

El Club Atlético River Plate continúa su decadencia que comenzara de la mano de José María Aguilar. Para superar esa decadencia, los socios ungieron a un inútil Passarella y su equipo de inútiles, también. Para recuperarnos de la decadencia recurrió a un técnico que luego de River ganó uno o dos torneos y se tuvo que rajar en varios por los desastrosos resultados. Lo ha hecho de nuevo pero esta vez en River.

Si Passarella, el que llevó a River a la Be y hoy nos muestra tamaños fracasos no renuncia hoy mismo, allá él. No lo hizo cuando River descendió, no lo hará ahora. Al menos, ya sabe que no podrá presentar a reelección alguna. Pero en su lento retiro no debería terminar de hundir a River: Ramón debe irse rápidamente.

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