16 mar. 2014

All Boys 3 – River 2

Un nuevo episodio de terror de nuestro conjunto el que, a esta altura confirmamos que se trata de un conjunto de pelotudos que, a la sazón visten nuestra camiseta. Un partido recontrafácil, controlado y donde hasta con uno menos –nada menos que Vangioni- River pudo seguir presionando, nos ganamos amarillas rápidamente y la estúpida expulsión de Vangioni.

Este equipo y su técnico exceden el análisis futbolístico ya que lo que queda claro es que pudiendo colarse entre los cuatro primeros termina rifando un partido tan fácil que aún con la expulsión de Vangioni pudo ser más que All Boys. Sin embargo, habiéndose ido 1 a 1 al entretiempo en menos de 9 minutos del segundo tiempo River se morfa 2 goles más. De boludos, nomás.

Y si bien la actitud de nuestros ya innombrables jugadores buscaron el empate logrando un gol más y generaron situaciones, River perdió puntos nuevamente, sin haber podido sostener dos triunfos seguidos. Heroico final para un milagroso empate que, finalmente, no se dio. Héroes al dope dirían en el barrio.

Barovero salva a los 41 minutos y medio lo que no logró en los 3 goles del contrario: logra tocar una bola que intentaba pasarlo por arriba, ya con el arco abierto.  Era el 4 a 2.

River crea la situación del primer gol de All Boys tanto por la falta como que la barrera se abre permitiendo que la bola los pase limpitos. De principiantes. Los otros dos se los come en unos renuncios defensivos impresionantes.

Los offsides de Teo exasperan, como la previsibilidad y lentitud de Cavenaghi. Y a pesar de que se creció en juego asociado e intentar tener la bola, todo termina siendo al gas: no hay peor esfuerzo que aquel destinado a la nada.

¿Sirve la estadística de haber tenido el 80% de posesión de pelota? ¿Sirve la estadística de haber jugado la mayor parte del tiempo en el campo contrario? Si perdés, nada de eso sirve. Suena a excusa, a argumento del perdedor que necesita encontrar una explicación digna de una indigna derrota.

La secuencia de este torneo es lapidaria: GEPPGEGP.

Ledesma se retira enojado porque “debíamos de haberlo ganado”, sin comprender que no lo ganaron. El “debía” es un tiempo verbal que tanto el técnico como nuestros dolobus (sinónimo de jugador del plantel riverplatense actual) utilizan en demasía: es un mecanismo de defensa para no reconcer cuan inútiles terminan siendo.

Finalmente, nuestro plantel de dolobus le dio protagonismo a un pedorro contrario que lucha por el descenso.


¿Qué decir? Basta Ramón. Game over

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