5 oct. 2014

RIVER 1 - BOSTA 1

Que el partido debió de haber sido suspendido es una certeza que tenemos. La laguna en que se convirtió la cancha impidió jugar al fútbol, desgastó físicamente a todos los jugadores y hasta veremos qué consecuencias quedan para la agenda de la semana.

River no pudo desplegar su juego. El único juego posible era patear para adelante en pelotazos y rezar para que algo ocurriera. Tampoco se podía jugar con el arquero debiendo siempre patearse hacia adelante o los laterales. 

No solamente hubo cancha en mal estado. Y no solamente no pudo haber despliegue de fútbol. También hubo mucha mala suerte con varias bolas que anduvieron ahí de más goles de River. Orión por algo ha sido el destacado de la Bosta.

Por nuestra parte no sabría decir quién se destacó, salvo Pezzella y su golazo. Si hasta Barovero entró en crisis.

Funes Mori tuvo tres momentos: cuando pudo desplazarse generando riesgos; cuando le pusieron a Calleri y cada vez que intentaba subir era desbordado por éste generando contraataques bosteros y cuando cometió la estúpida falta de la expulsión.

Boyé le dió más dinámica al ataque pero pateó como si estuviera practicando en el jardín de su casa con su hijo. Desperdició tres muy buenas chances.

Teo hizo lo que pudo y llevó la batuta de la generación. Sin embargo, intentó varias veces jugar a como si el suelo estuviera seco y se equivocó.

Sánchez corrió, intentó desbordar pero poco contuvo. Rojas tuvo intentos cuando se hizo de la bola, no tantas veces. Ponzio por su parte, demuestra una vez más que no es Kranevitter y, con la cancha pesada, volvió a fallar en el juego, entregándola al contrario muchas veces.

Vangioni en el primer tiempo tuvo presencia y empujaba aunque le costó hacer pie, lo que es obvio.

Mercado bien. Mora inocuo aún con el penal:  cuando el equipo entra en la idiotez el resultado es el que vimos. Habiéndolo podido empatar gracias a una extraordinaria ayuda del árbitro, rifamos la chance por cuestiones de cortesía entre jugadores. 

Síntesis: tercer empate de River. En 3 partidos perdimos 6 puntos, es decir, un 70% de los puntos. Los 3 últimos partidos terminamos 1 a 1 y decimos terminamos porque los íbamos perdiendo. En nuestra entrega anterior decíamos que River venía en descenso mientras la bosta en ascenso y creemos que se sostiene nuestro comentario. Nos han tomado el pulso. Nuestros jugadores encuentran más esforzado desplegar el juego y el Muñeco, el dueño del milagro de este equipo, no atina a superar aquello de jugar a lo mismo. Ya no los dejan jugar a lo mismo en forma cómoda y satisfactoria. Es tiempo de ensayar variantes. Lástima lo de Kranevitter y creemos que el Muñeco deberá ensayar por este puesto, principalmente. 




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