1 feb. 2015

¡QUÉ PAPELÓN!

Daniel Passarella y nuestra ida a la Be marcan el papelón del siglo de River. Difícil de defenestrar. Pero en la era Donofrio/Gallardo, el papelón de este inicio de año supera y manda al olvido los papelones vividos en tiempo de José María Aguilar.

Un solo partido ganó River este verano 2015, contra Independiente. Cuatro a cero. Los otros partidos han sido intrascendentes pero los dos contra Boca han sido desastrosos, vergonzosos, impresentables. 

Dos partidos en una semana. Seis goles bosteros. Cero goles nuestros. Cinco expulsados. ¿Qué les pasa muchachos?

River comenzará su calendario internacional con la Recopa Sudamericana contra San Lorenzo. ¿Con qué jugaremos cuando han sido casi todos nuestros titulares más alguno nuevo más Kranevitter quienes han protagonizado este vergonzoso papelón? ¿Qué ánimo impera entre este conjunto de jugadores que se rindió a la desidia, la displicencia, el nerviosismo y la confusión?

Repasemos, sin embargo, el historial del Muñeco en River. La copa Sudamericana enmascaró que River cediera más de 5 puntos de ventaja sobre su seguidor, cambiante por cierto, en el torneo local anterior. Hubo cinco partidos empatados y tres partidos entregados por Funes Mori, a quien nunca puso en descanso a pesar de sus errores. Y también de sus aciertos ya que los tuvo aunque en el período negro de ese torneo, luego los "compensaba". En este blog hemos hablado del gen de los Funes Mori: detona haciéndolos jugar en contra de River y así ocurrió cuando más lo necesitábamos. 

El avance en la Sudamericana, con gran esfuerzo y bastante suerte y arbitraje, disfrazó los errores del técnico en que mandó a equipos alternativos a perder puntos a la cancha y jugadores inconstantes en su rendimiento producto del estilo de juego impuesto: de gran sacrificio físico durante los 90 minutos. 

Pero contra la bosta la cosa empeoró respecto de aquellas irregularidades que, repetimos, disfrazamos los hinchas con la Sudamericana. 

El equipo del Vasco arremetió contra River y nuestros titulares no pudieron salir del planteo del contrario. Tan es así, que la cantidad de expulsados se explica en buena parte en la desesperación propia de la  impotencia. 

Ciertamente se han tratado de partidos de verano, de entrenamiento a los cuales desde este blog siempre hemos desmerecido desde el punto de vista del resultado y nos ha interesado más como testeo de lo que vendrá. 

Este torneo de verano 2015 esperemos que no sirva de testeo porque River se metería más temprano que tarde en la inestabilidad de los malos resultados, el cuestionamiento a jugadores y técnicos y, finalmente, cambios en la conducción. Hoy te diría que otra más así y empezarán a circular nombres.

Pensemos en positivo, aún cuando no vemos cómo levantar la cabeza en los lugares que uno suele frecuentar ante el segundo papelón de River en 10 años o algunos más. Si no es el segundo, andamos empatando al segundo.

Gallardo se fue recaliente y prometió que en el próximo encuentro recuperaremos. Allí veremos. Supongamos que, finalmente, logra de estos hoy perros amputados de orgullo y profesionalidad, que peguen un vuelco y retomamos la senda ganadora. Supongamos. Son días para verificarlo. 

Por ahora, el Muñeco tiene un halo de magia. Pero le puede durar todo el semestre o perderlo en un par de partidos más. 

Y tal vez no sea su culpa sino la de un grupo humano que siempre costó que fuera un equipo.

El logro de Gallardo es que logró en muchos pasajes del torneo pasado y en la Sudamericana que estos tipos jugaran como equipo, pero debemos observar que también se le pinchó en varias ocasiones. Por el lado del Muñeco, el estilo acelerado de juego, terminó diezmando al equipo en su mejor momento, asociado a lesionados importantes.

En este inicio de año, arrancó pinchado. Un parche por favor. Infle nuevamente y a rodar .... ¡la cubierta o las cabezas!




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

bienvenido tu comentario, no la grosería....