20 mar. 2015

ALERTA ROJO

El empate-derrota en el Monumental contra Juan Aurich, en los últimos minutos, luego de decenas de "casi-gol" de nuestro equipo que se come en el minuto final un gol entre los defensores más distraídos del planeta, tiene a River en Alerta Rojo. 

Hoy River es un hato de nervios, donde la visión del técnico es parcial y genera más nervios. Si todo se reduce a que Teo y Mora erran goles cual principiantes, solamente cabe esperar a que un día empiecen a embocar.

Sin embargo, en 5 partidos del torneo local y 4 de la Libertadores, River no ha ganado más que con el más débil de todos los equipos que tuvo que enfrentar, Sarmiento de Junín, no sin algún sobresalto, por cierto.

En 9 partidos, River ganó solamente uno, empató 7 y perdió 1. Empieza perdiendo -siempre injustamente- o empieza ganando y se lo terminan empatando -siempre injustamente-.

Y el "injustamente" esconde que el "sistema" de juego es harto peligroso para el propio River. Entre un natural desequilibrio del esquema propuesto por el Muñeco para lograr un equipo rápido y ofensivo, se van las debilidades y distracciones de nuestros jugadores.

A esta altura, las debilidades se expresan en la más descarnada evidencia de las limitaciones de todos los jugadores que en la temporada anterior descollaron. En las conversaciones, lo llamamos, el regreso de las mediocridades que fueron y que el Muñeco había logrado transformar en brillanteces. No duró y lo estamos pagando.

Pero, también, están las distracciones, en las que han caido Barovero, Chiarini, Pezzella, Maidana y, reiteradamente, Funes Mori. De hecho, en el gol del empate de Aurich, Funes está en la "escena del crimen", sobrepasado una vez más.

River se está despidiendo de la Libertadores. Por más "casi-goles" que el Muñeco pueda argüir, los resultados son lo único concreto. Estamos últimos en la fase. Los desempeños han sido o muy malos o siendo muy buenos fueron improductivos y en este vaivén solamente no ganamos los puntos necesarios.

Todo terreno, toda distancia, toda altura han sido un problema para este conjunto de jugadores que, a esta altura, parecen exquisitos deportistas a los que no se les brinda las condiciones ideales para poder demostrar lo que son.

Más allá de una Recopa que ganó River más por falencias de San Lorenzo que por méritos propios, River 2015 es ya mismo un fracaso y un papelón. Otro más desde que José María Aguilar inaugurara una larga etapa -inconclusa- de decadencia y papelones. La continuó con todo esmero Daniel Passarella. Hoy, se le "pegó" al Muñeco y a Donofrio y las caras de Gallardo son indicativas de que la situación no la tiene, para nada, bajo control o, siquiera, bajo un diagnóstico correcto.

¿Qué pasa si River se va en primera fase? Simple, se cierra el año con toda vergüenza. No importará aquí el torneo local, o copas sueltas por allí. 

La Recopa y la Copa de Oro, han sido una fantasía que ha distorsionado lo que todo el resto de los partidos de verano, del torneo local y la Libertadores, han mostrado y, partido a partido, muestran. 

Dormidos, distraídos, exigidos por encima de sus capacidades, nuestros jugadores padecen cada partido y no importa el rival: nuestro sistema de juego (Muñeco, avivate) y las distracciones de los jugadores, sucumben ante cualquier rival, salvo Sarmiento de Junín. Si escuchamos hinchas hablar de que si Aurich está en la Libertadores, debe ser un gran equipo. Hasta la vergüenza hemos perdido los riverplatenses en este largo período de decadencia.

Si para Gallardo era cuestión de ganar los siguientes partidos, ya gastamos uno empatándolo y nada, pero nada, indica que los próximos que quedan los ganemos.

Claro, uno es San José, el que nos ganó sobre el final en altura. Suponemos -pero es solamente una esperanza- que en el Monumental a San José le deberíamos hacer 5. Pues bien, si le ganamos por 1 solo estaremos exultantes. 

Mientras, los otros equipos argentinos avanzan en la fase y con goleadas. Y hay a quienes le cuesta, pero realizan partidos realistas que los llevan al objetivo de pasar de fase. En esto, el Muñeco tiene una gran deuda con River: su modelo de juego es del tipo "perder puntos" mientras se ajusta. La Libertadores es una pista corta y cuando termine de avivarse Gallardo, estaremos fuera de juego.

Alerta rojo que no sabemos si alguien en River está en condiciones de tomar y trabajar efectivamente. Si el Muñeco se empecina con Funes Mori o sigue dándole chances a Teo para que haga goles, seguiremos regalando puntos. 

Y cuando demuestre que tenía razón, seguramente en la Libertadores ya no estaremos. 

River no se reforzó para los desafíos que tenía. Solamente el Pity González y Mayada, quienes juegan en forma aleatoria. Su equipo ideal está en crisis de identidad, de juego y hasta de concentración. El Muñeco debería dar un golpe de timón dejando en el banco a varios. Sin embargo, quienes los reemplacen tampoco aseguran resultados, produciéndose la paradoja de la nómina de jugadores sin alternativas reales. 

Ahora, esperaremos al domingo contra Godoy Cruz en el Monumental, donde en el 2015 no ganamos un solo partido. River está quinto (perdió una posición por cada fecha del torneo local) y Godoy está séptimo con dos partidos perdidos (River, ninguno) y 7 goles a favor y 9 en contra, mientras que River tiene 13 a favor y 9 en contra. 

Sin embargo, estas estadísticas no significan nada cuando se juega contra River. Las estadísticas están demostrando que un equipo como Godoy Cruz tendrá una alta motivación por que tendrá grandes chances de hacernos partido y aguarnos el domingo. 

Este domingo veremos la voluntad de cambio del técnico y del equipo. ¿Jugará Funes Mori, cabeza de playa de los equipos contrarios? En fin. No nos demos más manija.

Hasta la próxima



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