8 mar. 2015

RIVER 2 - UNIÓN 2

Pasan los años. Pasan los dirigentes. Pasan los técnicos y los jugadores, pero River ha solidificado unos estilos de difícil extirpación. 

Las cosas le cuestan y aún siendo campeón, lo es bajo sufrimientos, nunca con holgura. 

Nos hemos asociado, además, a los papelones: hemos sido el hazmerreír ya tantas veces que estamos curtidos, aunque nos duela. 

Otra propiedad adquirida, es la multitud de "casi-goles" con los que rara vez ganamos algún partido más que en el plano moral. 

También tiene cierta periodicidad, el ir ganando con holgura y terminar galgueando rogando por un empate.

Pues bien, ese River está vivo a pesar de las buenas intenciones del Muñeco. Ya en el torneo anterior, hicimos una "muy de River": íbamos primeros, con 5 puntos de diferencia con el segundo. Terminamos segundos y por la reacción del Muñeco de reponer titulares que había retirado masivamente por cansancio extremo por el doble torneo, el nacional y la Sudamericana.

Y este año empezamos más o menos como andamos. En Uruguay perdimos en el verano por penales. Buéh. Ganamos la Copa de Oro contra Independiente y con gran lustre. Perdimos el primer partido contra la Bosta: titulares contra suplentes, "muy a lo River, perdimos". Hay antecedentes de esto y los dos partidos del verano se suman al historial. El segundo partido, en que los jugadores seguramente habrían despertado del veraneo, se comieron 5, también de los suplentes bosteros. Eran partidos de ajustes de los que aún no vemos resultados contra tamaños sacrificios.

Dos partidos contra San Lorenzo en el que el jugador de River fue Barovero, nos dieron la Recopa. Bravo. Pero se mostraba a un equipo en apuros. Pero cuando ganás, nadie piensa en las grietas. La principal, la defensa. De pronto, nuestra defensa es tan fácil de perforar: en algún momento se distrae y zás.

Contra Sarmiento, que es como decir, contra Villa Flandria, ganamos el primer partido del torneo nacional, sin poder evitar que un pendejito de Sarmiento se luciera a costa de nuestros jugadores y un par de atajadas de Barovero contuviera el ímpetu de Sarmiento, en búsqueda del primer gol. Pesó, finalmente, el peso de la banda pero con un Sarmiento que hizo un partido muy decente. Como tantos otros pedorros en los torneos nacionales e internacionales que haciéndonos partidos decentes hasta nos han ganado y se han lucido contra nada menos que ¡River Plate!. Esto tiene un nombre: decadencia. Tenés nombre pero remite a un pasado, no al presente.

Seguimos contra Quilmes a quien ganando inicialmente, terminaron empatándolo y, por favor, referí la hora. Aquí Barovero ya mostró que era humano y la defensa empeoró. Pero ocurrió algo parecido al partido contra Unión: River se lució por que el contrario no apareció. Cuando el contrario despertó, nos hicieron sudar, sufrir y nos comieron los puntos.

Contra Belgrano hay una cuestión de historia, corta pero intensa: nos envió a la Be o, mejor dicho, nuestros jugadores de entonces decidieron irnos a la Be jugando contra Belgrano. Y así se hizo un pequeño clásico en el que Belgrano ha tenido la satisfacción de sacarnos canas verdes. Ganamos allí, no sin esfuerzo y sufrimiento.

Hoy contra Unión, cerramos el cuarto partido del torneo. El Muñeco volvió a la estrategia del torneo anterior. Dado que el estilo de juego que impone el Muñeco implica el desgaste físico,lo que termina lesionando y bajando la producción de los titulares. 

En el torneo local del año pasado, puso a los suplentes sobre las últimas fechas del torneo. Dados los resultados en los dos partidos de la Libertadores, Gallardo toma hoy idéntica decisión, pero al inicio del torneo. Y la verdad es que hay chicos prometedores pero hacerlos jugar juntos al mismo tiempo, es pretender un milagro. Y si estamos buscando milagros al inicio de los dos torneos........

Contra Unión, la veteranía de Cave, un Mayada encendido, un Gio Simeoni y un Driussi lúcido, lograron ponerse 2 a 0 en el primer tiempo. ¿Qué mejor inicio del segundo tiempo? Bueno, para cualquiera menos para River o para otros equipos que andan a los tumbos.

Si River dominó a Unión en el primer tiempo, quedó claro en el segundo que fue porque Unión no jugó a nada en el primero. 

Cuando Unión salió a buscar el partido en el segundo,  mostró lo que ha sido y nos empujó, prepoteó y empató el partido. Errores de defensa. Error del arquero. Soberbia de Cavenaghi de patear en posición complicada antes que pasarla y, finalmente, pendejadas de veteranos, Cave y Mora, que han pateado frente al arquero cual novatos.

En la Libertadores, el primer partido en la altura, salieron supuestamente a controlar el desgaste físico. Sin embargo, el contrario fue lo suficientemente inteligente para dejarlo entusiasmarse y, finalmente, corrieron y, finalmente sobre el final del partido, nos embocaron dos goles increíbles, por las fallas defensivas y por que el mano santa Barovero bajó del cielo para terraquear un rato. Claro que debía hacerlo después del partido.

En el segundo partido contra Tigres de México, en nuestro terreno -que el Muñeco dice que es muy malo y se queja lastimosamente- terminamos empatando en un duro partido que nos habla de cuán difícil será allá, aún con un terreno mejor que el nuestro. Debíamos ganar ese partido, pero lo empatamos y nos dimos por satisfechos, tal como venía la mano. Barovero, nuevamente, tuvo un furcio, mostrándose peligrosamente humano, al menos para la defensa que estamos teniendo. 

Gran problema para el Muñeco: necesita dos equipos y no tiene uno. Intentan que sus jugadores (a y b) desafíen al contrario pero no tenemos contención defensiva y del arquero de calibre similar. La velocidad que impone ante todo partido el técnico, es desgastante, no es sustentable y nos cuesta puntos.

Pero además de un modelo de juego que no implica el equilibrio del equipo, debemos sumar, las entregas de los partidos, es decir, cuando nuestros jugadores favorecen al contrario concretamente con goles. Barovero tuvo 3 ocasiones. Chiarini hoy regaló uno. Funes Mori regaló el primero de los cinco goles de la bosta en el verano con una jugada inesperada e incomprensible. Y regaló el gol del empate al equipo de Tigres, con una peinada hacia atrás al delantero contrario. 

Hay furcios defensivos del tipo "querer matarlos" pero es llamativo que generando nuestro equipo tantas situaciones de gol (6,7 por partido) no emboque. Contra Unión, Cavenaghi, el veterano, el tipo de oficio, tuvo dos tiros que debía resolver con elegancia e inteligencia y terminó pateando la bola contra el arquero como cualquier chiquitín que se está probando en la primera. Mora hizo lo propio. Y es Mora.

El Muñeco puede enojarse y mucho. Puede insultar contra el campo de juego. De hecho, los únicos dos partidos que ganó River fue de visitante. Puede, inclusive, explicar porqué el mal estado del campo de juego complica a River y no al contrario, ya que siempre habrá alguien que escuche cosas fantásticas.

Pero el conjunto de cosas que debe resolver el Muñeco son demasiadas como para no seguir perdiendo puntos. Todos los ensayos y consolidaciones que ha hecho el técnico, nos vienen costando puntos: en la Libertadores, hicimos 1 punto de 6; en el local, hicimos 8 de 12 y no es mala cosecha. 

Y enojado el Muñeco, insistirá en los suplentes -varios muy tiernitos para la responsabilidad tal como vimos contra Unión- en el torneo local y los titulares en la Libertadores. 

Tiene el Muñeco que solucionar: el estilo desequilibrado de juego; reconocer que se juegan entre 92 y 95 minutos; recordarle a veteranos jugadores cómo se hace un gol con el arquero enfrente; reentrenar a los arqueros; reentrenar a defensores y arqueros en concentración prolongada ya que se van del partido unos diez minutos antes. 

¿Cómo lograrlo cuando el Muñeco ya se ha enojado dos veces en tan corto tiempo y no resultó duradero? ¿Cómo? 

Recemos riverplatenses para que Dios lo ilumine porque hasta él mismo está cometiendo errores, como lo del equipo suplente jugando como titular, por ejemplo. O haberlo sacado a Gio y mantenerlo a Cave cuyo rendimiento había bajado al punto de ni siquiera salirle un tiro profesional teniendo al arquero enfrente.  O quejarse de la cancha, recurso harto infantil que es tan ilógico como que el perjuicio es para uno solo y no para el contrario. 

Si el Muñeco compró el pollo con menudos, menudos problemas enfrenta ya que en su cocción hasta podríamos quedarnos fuera de la Libertadores y en el torneo local, jugar en mitad de la tabla. Y el uso de los recursos es directa responsabilidad del técnico.

Si además, Gallardo piensa que "nos empataron increíblemente", es que está bloqueando parte del partido. En el segundo tiempo Unión fue Unión y nos apretó. Quilmes fue Quilmes y nos apretó. Confundir que nuestro equipo juega con contundencia cuando el rival se queda atrás midiéndote y, en un momento dado, decide enfrentarte y se te pone de igual a igual y te hace sufrir, habla de un equipo más endeble que sólido y es lo que debería revisar el técnico.

Técnico enojado. Jugadores distraídos. Resultados magros. Puntos que se esfuman. ¡Mmmm!

En el torneo local estamos desde ayer cuartos, contando bajo el viejo sistema de cantidad de puntos. 

Las decisiones del Muñeco serán decisivas para continuar con pretensiones u olvidarnos del tema. 

Recordemos que el año pasado, decidió tirar por la borda al torneo local. Ganamos la Sudamericana y eso "blanqueó" la situación, aún cuando desde aquí criticamos la decisión. 

Hoy pareciera haber tomado igual decisión: los suplentes en el torneo local y los titulares en la Libertadores. Por lo visto hoy, deberemos despedirnos del torneo local a apenas 4 fechas de comenzado y eso que son 30 fechas. Por ahí piensa que pasando la Libertadores, va mechando titulares con suplentes y sostiene al torneo local. Veremos con el paso de los partidos.

Y de la Libertadores aún faltan partidos como para desesperarnos, pero empezamos con el pie izquierdo y veremos en Perú si logramos meternos en el pase de fase. Claro que allí la cancha es pasto sintético. Suponemos que está mucho mejor que la del Monumental. Y suponemos, entonces, que ganaremos por goleada. Suponemos. Por que si así no ocurriera, ¡mmmm!

Hasta la próxima, vamos River y recemos en todos los cultos e idiomas posibles. 

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