28 may. 2015

CRUZEIRO 0 (1) - RIVER 3 (3)

Si River pasó la fase contra la bosta, lo hizo al estilo tradicional bostero: hacha y palo. En el primer partido, con más suerte que otra cosa. En el segundo, con solvencia se bloqueó a un equipo que, en lo táctico, el Muñeco reconocía superior y podía sacarnos de la Libertadores. Acierto en el planteo y lo demás es conocido.

En el primer partido contra Cruzeiro, River volvió a intentar a aquel River de los primeros partidos del torneo local del año pasado. Un nuevo error defensivo, dió el triunfo de visitante al temible Cruzeiro: 11 partidos contra River, 9 ganados, inspiraba el mayor de los respetos, cosa que no se vio en la cancha.

River iba por la épica, la heroica. Para muchos de los hinchas, iban los muchachos por un milagro. Y el 3 a 0 fue un auténtico milagro: River GANÓ A LO RIVER, Ganó, Goleó y Gustó. 

Que el rival en su propia cancha empadileció respecto de lo hecho en el Monumental, es cierto. Pero que nuestros jugadores aprovecharan ello para lucirse con una goleada de exquisitos goles y factura y ganaran con más goles que los que necesitaban conseguir y consiguieran que la tribunal local -mayoritaria- se retirara bastante antes escuchándose los alegres y triunfales cantos de una minoría riverplatense, ya es un milagro.

Difícil establecer al mejor nuestro, lo que indica que se jugó en equipo. Ciertamente Teo se lució. Pero también lo hizo Mora. O Ponzio. O Kranevitter. O Rojas. O Sánchez. O Mercado. O Maidana. O hasta Funes Mori. El que menos se lució fue Barovero y esto también es una buena noticia.

Si el desempeño de nuestro equipo en la Libertadores fue horrible y en cada fase parecía que nos íbamos, lo de anoche justifica todo lo padecido. De alguna manera, el Muñeco cambió cuando debió cambiar. De alguna manera, el Muñeco logró cambiar el clima que se daba. De alguna manera volvió el Muñeco que tomó al equipo y lo metió entre los equipos descollantes durante el 2014. 

Se dio el milagro y si desde aquí hablábamos de la necesidad de 4 milagros (que el Muñeco acierte al planteo; que los delanteros hagan lo que deben hacer; que Funes Mori u otro de la defensa no entregue el partido y que Barovero esté en todas las bolas en plenitud), lo visto anoche ha sido los cuatro milagros pedidos en uno solo: River volvió a ser el River de aquellos. 

Supongo que en los partidos que vienen los técnicos tendrán muy en cuenta: a) la irregularidad de estos mismos jugadores; b) el análisis de los circuitos para cortarlos y no dejarnos jugar. Tal como hicimos contra la bosta, es esperable que, en la siguiente fase, se nos trate de esta manera.

Pero nos queda claro que el Muñeco tiene resto y saca agua de las piedras. 

Entramos en semifinales. Con épica y milagros.

¡Vamos River! 

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